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El canciller de Austria media con Serbia en la crisis de Kosovo

Austria cree que Rusia no vetará el plan del representante de la ONU en Kosovo, Martti Ahtisaari, para conceder una independencia supervisada a Kosovo y confía en que la hipotética dilación que supondrá el recelo ruso en las discusiones en el Consejo de Seguridad sirva para que serbios y kosovares encuentren una solución satisfactoria. Los 15 embajadores del Consejo viajarán a finales de mes a Belgrado y Pristina para analizar la situación sobre el terreno.

Lo que vaya a hacer Rusia y cómo convencer a Moscú de que no obstaculice el plan de Ahtisaari es el gran desafío inmediato de la diplomacia comunitaria, para el que los distintos Gobiernos siguen sin encontrar una respuesta. El canciller austriaco, Alfred Gusenbauer, expresaba ayer en una entrevista a la agencia Reuters su confianza en que Moscú no vetará la propuesta de Ahtisaari. Gusenbauer no revelaba la razón de su optimismo aunque señalaba que su administración está "trabajando con [el presidente serbio] Boris Tadic y su gente para encontrar el modo de que se cumpla lo esencial del plan de Ahtisaari".

El jefe del Gobierno austriaco ofrecía como ejemplo la provincia italiana del Alto Adigio, habitada por germanohablantes y cuya autonomía garantiza Austria, donde se le denomina Tirol del Sur. Es el estatus que, según Viena, podría tener con respecto a Serbia la parte norte de Kosovo, habitada esencialmente por serbiokosovares.

El plan de Ahtisaari ofrece a esa región norteña una amplia autonomía y la potestad de establecer relaciones de privilegio con Belgrado, aunque Viena considera que se podrían perfilar con más detalle las atribuciones y garantías. Es eso lo que se podría negociar mientras Rusia intenta ganar tiempo con tácticas dilatorias que los albanokosovares no están dispuestos a aceptar. La idea de Pristina es conseguir la independencia con o sin el aval del Consejo de Seguridad.

Algunos analistas aventuran que, en caso de declaración unilateral de independencia que Washington no tendría problemas en reconocer, la parte serbia de la provincia podría también proclamar la suya y pedir la integración en Serbia. Es una situación que desea evitar la comunidad internacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de abril de 2007