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Reportaje:

Prada mezcla frutas y jamones con bolsos y pantallas de plasma

La firma italiana da la salida a la Copa del América con una 'performance' en el Mercado Central de Valencia

La fiesta de Prada del próximo domingo que da la bandera de salida a la Copa Louis Vuitton, que comienza el lunes, se presenta como el acontecimiento social del año en España. La capacidad de convocatoria de la firma, su particular manera de entender la performance promocional, han levantado expectativas y especulaciones de todo tipo. Poco a poco, a cuentagotas, Prada ha ido estratégicamente desvelando sus misteriosos preparativos, lo que no deja de ser también parte de lo que los nuevos sociólogos de la moda llaman "el deseo de la marca".

El Mercado Central, con su privilegiada ubicación frente a la Lonja de Valencia (patrimonio de la humanidad y considerado el monumento de arquitectura civil más importante de su tiempo a nivel europeo), lucirá sin los preceptivos andamios del proceso de restauración, que han sido retirados a toda prisa antes de finalizar las obras y que, presumiblemente, serán recolocados en parte tras el ágape. Así se podrá ver elegante y airosa fachada modernista con sus elementos de hierro y cerámica. Dentro del mercado, el Equipo de jóvenes arquitectos AMO, dirigido por Rem Koolhaas ha recreado lo que llaman "el alma Prada", un estilo particular que partiendo del lujo se enclava en lo real de manera firme y pragmática, sin eludir los compromisos sociales y la objetividad que la moda, en sí misma, casi siempre hace obviar. AMO ya rompió moldes cuando, el año pasado, por encargo de Miuccia Prada decoró un espaciado degradado del antiguo Berlín Oriental para presentar un filme de Ridley Scott inspirado en una nueva fragancia de la casa.

La Asociación de Vendedores cobrará 9.000 euros a Prada por ceder parte del espacio del Mercado Central para la fiesta. Y los puestos tradicionales del mercado estarán en su sitio, algunos vendiendo sus productos de toda la vida (charcutería, frutos secos, frutas y verduras) y otros estarán abiertos, pero convertidos para la ocasión en fashion corner de Prada, ofertando productos de la firma o con elementos audiovisuales. Este es otro de los puntos fuertes de Prada: su apuesta por el avance tecnológico en el terreno de la electrónica y las artes visuales, lo que siempre avanza en sus desfiles milaneses. Personalmente, Miuccia Prada ha seleccionado quién vende las flores de calabacín, quién las almendras, los jamones y los quesos de tradición. La mezcla promete un impacto cuando menos visual.

Por otra parte, la propia firma, desde su central de Milán, se han apresurado a desmentir que existieran arreglos económicos con sus invitados, ya fueran celebridades de la moda o del cine. Un comunicado de Prada habla de "las excepcionales relaciones de amistad que se enorgullece de establecer con sus clientes" y es ese el factor que le hace traer hasta Valencia a Demi Moore y su flamante nuevo marido, la estrella emergente de Hollywood, Ashton Kutcher. Prada asegura taxativamente que en ningún momento barajó la presencia del matrimonio Pitt-Jolie y que tales "alquileres de celebridades" está fuera de la filosofía de la firma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de abril de 2007