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El euro marca un récord respecto al yen a la espera de nuevas subidas de tipos

Las previsibles subidas de tipos de interés que se van a producir en los próximos meses han impulsado el euro a niveles máximos. La moneda europea alcanzó ayer un récord de cotización respecto al yen y se acercó a las cotas históricas frente al dólar. Las buenas perspectivas sobre la economía europea, que crece al mayor ritmo de los últimos seis años, refuerzan el convencimiento de que el Banco Central Europeo (BCE) subirá los tipos de interés para contener la inflación y, por tanto, la moneda se revaloriza.

La cotización alcanzó los 160,43 yenes por cada euro. Frente al dólar, se situó en niveles máximos, hasta rozar los 1,3441. El mes pasado, el euro ganó un 3,1% respecto a la divisa japonesa y un 2,3% en relación con el dólar. Esta escalada lo ha situado en niveles desconocidos desde marzo de 2005. Con esta apuesta por el euro, los inversores muestran confianza en que el precio del dinero europeo dejará atrás el de Estados Unidos y Japón.

El Consejo de Gobierno del BCE celebra hoy una reunión, aunque previsiblemente mantendrá intactos los tipos en el 3,75%. La economía de la eurozona avanzó un 2,6% el año pasado y se espera un crecimiento mayor para éste, pero los precios están contenidos. Los últimos datos sitúan la inflación en el 1,8%, por debajo de la barrera que el BCE considera peligrosa. Por tanto, la autoridad monetaria aguardará un poco más para decidir la próxima subida.

Un euro fuerte favorece todas las compras que se realicen en monedas diferentes a la europea, es decir, las importaciones dirigidas fuera de la zona euro. Entre ellas destaca especialmente el petróleo, que se paga en dólares y del que depende fuertemente la economía. Además, los europeos que viajen a países con otra divisa tendrán mayor poder adquisitivo, pues por cada euro recibirán más divisas extranjeras.

El principal inconveniente de la fortaleza del euro reside en las exportaciones, uno de los puntos débiles de la economía española. Con la moneda tan apreciada, otros países encuentran más caro adquirir productos en euros. Pese a todo, la incidencia de este elemento es limitada, pues el 60% de las exportaciones españolas se dirige a la zona euro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de abril de 2007