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Reportaje:

49 detenidos y tres 'zulos' con bombas desde el alto el fuego

La colaboración entre las policías española y francesa no cesó tras el anuncio de tregua

Las fuerzas de seguridad no han bajado la guardia. Desde que ETA anunciara un "alto el fuego permanente" el 22 de marzo de 2006, han sido detenidos en España o Francia 49 presuntos etarras -21 de ellos tras el atentado de Barajas, que rompió la tregua el 30 de diciembre- y descubiertos dos zulos y un trastero llenos de explosivos, bombas lapa y detonadores. Los golpes más fuertes asestados a la banda terrorista han sido la desarticulación en junio del aparato de extorsión -el encargado de cobrar a empresarios tras chantajearlos- y la detención, el pasado miércoles, de ocho presuntos miembros de un nuevo comando Donosti listo para atentar.

La gran mayoría de los arrestados en estos 12 meses (30 de los 49) ha caído en Francia, a manos de la policía del país vecino -aunque, en muchos casos, como consecuencia de operaciones de colaboración con las fuerzas de seguridad y los jueces españoles-. Los otros 19 presuntos etarras fueron detenidos en España, nueve de ellos (incluidos los ocho de esta semana) después del atentado de Barajas.

- Aparato de extorsión. La operación más significativa se produjo en junio de 2006, cuando una investigación conjunta de las policías española y francesa, que llevaba dos años en marcha, culminó con la desarticulación del aparato de extorsión de ETA. Apenas tres meses antes, tres encapuchados habían anunciado el alto el fuego "permanente", pero los empresarios denunciaban que las cartas de chantaje seguían llegando. El 1 de junio fue detenido en Burdeos Zigor Merodio, de 31 años, presunto jefe del aparato, y tres semanas más tarde cayeron otros 12 etarras a sus órdenes. Eso ocurrió sólo 10 días antes de que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero anunciara en los pasillos del Congreso el inicio de conversaciones entre el Gobierno y ETA.

- El robo de las pistolas. Durante el verano fueron arrestadas otras cuatro personas supuestamente vinculadas con la banda terrorista, pero en octubre, con el diálogo entre el Ejecutivo y la banda ya en marcha, llegó el mazazo para las fuerzas de seguridad: ETA asaltó una armería francesa y robó 350 pistolas. "Es un hecho grave, y tendrá consecuencias", dijo Rodríguez Zapatero, aunque mantuvo en pie las conversaciones.

Sólo un mes después, el 29 de noviembre, fue detenido junto a otros dos etarras, también en Francia, Zigor Garro, supuesto jefe del aparato logístico de la banda (el encargado de conseguir material y armas) y sospechoso de haber ordenado el robo de las pistolas. "A quien cometa un delito se le aplica la ley. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad están en máxima alerta", había afirmado la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, pocas horas antes de conocerse las detenciones.

- 230 kilos de explosivos. La víspera de Nochebuena, la policía encontró un zulo en Amorebieta (Vizcaya) con detonadores y 50 kilos de material explosivo; el 4 de enero de 2007 -ya roto el alto el fuego por la bomba de Barajas, que dejó dos muertos- fue hallada, abandonada en el monte de Atxondo, una bomba compuesta por 100 kilos de amonal; y al día siguiente, en la misma localidad, escondidos bajo tierra, la policía descubrió otros 80 kilos de explosivo y material para fabricar bombas lapa. El día 9 de ese frenético mes fueron arrestados en Francia dos presuntos miembros del comando Vizcaya de ETA.

- Un nuevo 'comando Donosti'. A lo largo de enero y febrero fueron detenidos tres supuestos etarras más -entre ellos, uno que tenía la misión de recabar información para posibles atentados durante la competición de la Copa del América en Valencia-. Pero la mayor operación desde la ruptura del alto el fuego llegó el pasado miércoles: la Guardia Civil detuvo en Guipúzcoa, Álava y Navarra a ocho presuntos etarras, incluido José Ángel Lerín, que según fuentes policiales estaba listo para ponerse a la cabeza de un reconstituido comando Donosti (desarticulado en 2005). En el trastero de su domicilio, en Andoain, Lerín guardaba varios detonadores, ocho temporizadores y una maleta con material explosivo para fabricar cloratita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de marzo de 2007