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Crónica:Natación Campeonatos del Mundo

Phelps se hace mito

El estadounidense bate el récord de Thorpe en 200m libre gracias a su extraordinario dominio del movimiento ondulatorio

Michael Phelps, a sus 21 años, se convirtió ayer en el primer hombre en nadar los 200 metros libre por debajo de 1m 44s. Lo consiguió en la final de la prueba, que dominó desde la salida. Por la calle de su derecha se lanzó el holandés Pieter van den Hoogenband, cuya mejor marca en la distancia superaba a la de Phelps en 31 centésimas. Un mundo tratándose de 200 metros y un desafío que cargó de tensión el Rod Laver Arena. El público chilló en el graderío porque esperaba un duelo emocionante. No hubo tal duelo. Van den Hoogenband sólo aguantó 100 metros. Desde que entró en el agua, el estadounidense buscó el límite. Luego, se labró el récord en los tres virajes y lo defendió en los últimos 50 metros. Su rival no estaba en la piscina de Melbourne. Ayer, Phelps nadó contra el recuerdo del australiano Ian Thorpe y su legendaria marca de Fukuoka: 1m 44,06s.

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Los fantasmas suelen ser más estimulantes que los peligros reales. Phelps lo dijo al concluir: "Estaba decididamente pendiente de nadar contra Ian aquí y su retirada me decepcionó mucho. Quería correr contra él".

La entrada en el agua y los virajes resultaron decisivos para que Phelps finalizara en 1m 43,86s. En la medida en que constituyen la ocasión de nadar bajo la superficie, esos momentos dieron a Phelps la posibilidad de sacar tajada. "En los últimos años", explicó Bob Bowman, su entrenador; "Michael ha mejorado sobre todo en el trabajo subacuático. Lo mejor de su libre es la batida y el movimiento ondulatorio".

En el estilo libre, Phelps no tiene una brazada especialmente eficaz, ni respira con soltura ni es el más elegante cuando surca la superficie. Pero cuando va sumergido es diferente. Había que verlo ayer moviendo el cuerpo a golpe de cintura para comprobar que era superior a cualquiera. El impulso, como una descarga eléctrica, sacudía sus piernas hasta la punta de los pies con una frecuencia de pistón.

Antonio Oca, uno de los técnicos con más prestigio de la federación española, explica el fenómeno relacionándolo con el pasado de Phelps como mariposista: "El movimiento ondulatorio subacuático es similar al batido de la mariposa, sólo que los brazos se llevan adelante para lograr hidrodinámica. Para mí, es como un quinto estilo, junto con el libre, la braza, la mariposa y la espalda. Requiere de un entrenamiento específico. Phelps, que cuando nada estilos parece hasta tosco, bajo el agua llega al virtuosismo".

Phelps, que no era un librista nato, se sumergió en la piscina de Melbourne dispuesto a nadar mejor que el mejor de los libristas. No lo consiguió puliendo excesivamente la brazada. Lo hizo adaptando al estilo libre su gran virtud como mariposista: el dominio absoluto del cuerpo en el medio acuático.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de marzo de 2007