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El 20% de los funerales en las grandes ciudades españolas ya son laicos

La Iglesia católica posee casi la mitad de los 17.000 cementerios que hay en el país

Los entierros laicos crecen en España. Los responsables de las empresas funerarias mayoritarias calculan que en las grandes ciudades el 20% de los funerales son laicos, un porcentaje que disminuye sensiblemente en las zonas rurales o las pequeñas capitales de provincia. Sin embargo, prevén que "en pocos años" España se situará al mismo nivel que otros países europeos donde se ha estabilizado el porcentaje de entierros sin connotación religiosa en torno al 40%. De los 17.682 cementerios que hay en España, casi la mitad pertenecen a la Iglesia.

No hay datos que puedan proporcionar una fotografía de la evolución que han seguido en España los entierros laicos, pero los antiguos cementerios civiles para suicidas, republicanos y masones son ya cosa del pasado. "No les preguntamos si son ateos o no, pero los entierros en los que se prescinde de ceremonia religiosa alcanzan ahora un 20%", dice el director de servicios de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios de Madrid, Gabino Abánades. Aunque no sabe cuántos de estos funerales acabarán luego en una misa a los pocos días del entierro.

Lo corrobora Emilio Berriatúa, responsable de Mémora, la funeraria con más presencia en España (70 tanatorios en 12 comunidades) y mayoritaria en Portugal: "En las grandes ciudades a veces es complicado organizar un funeral religioso, porque el cura no tiene tiempo de acercarse al tanatorio y la familia opta por enterrar directamente y después hacen un funeral en la iglesia". Pero, en todo caso, coincide Berriatúa que las exequias laicas han crecido mucho, hasta alcanzar ese 20% en las grandes ciudades y algunas de la costa.

"Entre otras cosas", agrega, "porque ahora las funerarias ofrecen esos servicios": intérpretes que tocan en directo una pieza musical, lectura de algún texto, una sencilla ceremonia entre amigos acompañada de versos, flores y música... "Y va en aumento. Este país es como el geriátrico de Europa, muchos extranjeros vienen a pasar aquí sus últimos años y son enterrados por lo civil. Llegaremos al 40% pronto, siempre teniendo en cuenta que hay que diferenciar muy bien las urbes de las zonas rurales, donde el qué dirán todavía pesa mucho", añade. Berriatúa cifra ese aumento en el comportamiento de las nuevas generaciones: "Se muere gente muy mayor, que todavía mantiene esas creencias, y los hijos las respetan, pero en el futuro crecerán los entierros laicos", vaticina.

¿Qué opina la Iglesia? Uno de los párrocos que oficia en el Tanatorio de la M-30 en Madrid, Ignacio Jordán, aporta datos similares a los de las funerarias."Aquí [en el Tanatorio] tenemos una estadística diaria de unos 30 y, de ésos, unos ocho diarios dicen que no quieren ceremonia religiosa".

La Iglesia tiene en España la propiedad de 7.919 cementerios de los 17.682 que hay. En algunas ciudades, como en Lorca (Murcia), el único modo de ser enterrado es en el camposanto parroquial, porque no hay un recinto municipal. Si alguien opta por un enterramiento laico tendrá que ser en el cementerio de la iglesia, si bien es cierto que podrá enterrarse allí aunque la ceremonia haya sido civil y en la tumba no figure ningún símbolo religioso. "La mayoría de los cementerios parroquiales son antiguos y están llenos porque solían vender el espacio a perpetuidad, algo que no se puede hacer con los municipales, que son sólo concesiones temporales", explica Berriatúa.

Estas concesiones temporales también están dejando en los últimos años algún dato curioso. Sólo en Madrid, el 68% de los familiares a los que se requirió para que recuperaran los restos de sus fallecidos una vez acabado el plazo de alquiler del nicho, no acudió. Cuando eso ocurre, se recogen los huesos y se incineran y se trasladan al cenicero común del cementerio. Y no es por falta de avisos, porque el anuncio de que ha vencido la concesión se publica en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, en los periódicos y se hacen llamadas a los familiares.

Incineraciones

En 1973, el padre de Jesús Martínez instaló en Madrid el primer horno crematorio de España en el cementerio de la Almudena. Dos años antes, un indio había pedido la incineración para su entierro y el Ayuntamiento no pudo cumplir su deseo.

En aquel horno cumplieron su última voluntad 45 personas el primer año y en 2006 las cremaciones supusieron alrededor del 20% de los cerca de 380.000 entierros. Los datos los da Jesús Martínez, que hoy lleva el negocio de su padre: "España es de los países mediterráneos donde más incineraciones se hacen. Francia está parejo y Portugal e Italia muy por debajo, un 7% más o menos. Los anglosajones mucho más, alrededor de un 70%". Eso explica en parte que en ciudades como Málaga, con una población alta de mayores extranjeros, el paso final por el fuego sea la opción de más del 60% de los enterrados. "Pero las grandes ciudades pueden estar por el 40% o 45%", señala Berriatúa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de marzo de 2007