Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

10 metros cuadrados, 90.000 euros

Después de los minipisos, los micropisos empiezan a proliferar en Madrid y Barcelona

Un piso en el centro de Barcelona por 90.000 euros. Es decir, 15 millones de pesetas, la moneda que aún predomina en los anuncios callejeros de viviendas. Otro piso en pleno corazón de Madrid, 83.000 euros. Son dos gangas en toda regla: es tremendamente difícil encontrar algo tan barato en las dos grandes ciudades españolas. Sólo hay un problema. De tamaño.

El piso de Barcelona -en Gràcia, un barrio con solera y, de paso, con un potente movimiento okupa- tiene 12 metros cuadrados construidos y 10 útiles; el de Madrid, 15 metros al pie del museo Reina Sofía.

A su lado parecen espaciosos los llamados minipisos de protección oficial de 30 metros cuadrados para jóvenes propuestos por la ministra María Antonia Trujillo. A pesar de la polémica mayúscula que causaron hace un año esas "soluciones habitacionales" de 30 metros, el mercado demuestra a diario que tiene sus particulares mecanismos para remediar los problemas más complejos.

"A esos pisos se les puede llamar cualquier cosa menos hogar", sostiene un experto

La propietaria del piso de Gràcia abre una fina puerta y descubre un antiguo despacho situado en un semisótano, iluminado por un ventanuco que da a un patio interior. Y vestido con un sofá cama, una cocina eléctrica, un microondas, una pantalla plana de televisión, un armario y un ventilador en el techo. Es decir: salón, cocina y habitación, todo en uno. De una pared a otra, apenas tres zancadas. En el baño, separado por una puerta corredera, menos de dos metros cuadrados con un plato de ducha y un retrete. Eso es todo.

"Puedes poner estanterías para aprovechar el espacio", afirma la vendedora, que aún tiene otro as en la manga: el piso se vende junto con un trastero de ocho metros cuadrados. En total, piso más trastero por 100.000 euros. Pese a que puede surgir alguna dificultad, que la propietaria no esconde en ningún momento: "La Administración no concede la cédula de habitabilidad en un piso tan pequeño. Pero los bancos no ponen problemas para conceder un crédito sobre el 60% del importe". "Tengo varios pisos más así", aclara para disipar dudas. José Luis Gallego, experto en vivienda del Gobierno catalán, va un poco más lejos en lo relativo a las prácticas bancarias: "Me consta que algunos bancos no tienen problemas para financiar el 100% del importe aunque no haya cédula".

Gallego no tiene dudas a la hora de encontrar una definición para el piso de las fotos: "Es una infravivienda". "Las hay a montones en Barcelona, en Madrid y en todas las grandes ciudades. Para ser calificadas como viviendas deberían tener al menos 20 metros útiles", describe. Para la Administración es difícil impedir la venta de estos pisos. "La mayoría no están escriturados como viviendas, y por lo tanto no están sujetos a ningún régimen sancionador, ni siquiera se pueden perseguir por la vía civil", dice.

En Internet hay una gran variedad de pisos en oferta en condiciones parecidas: 11 metros cuadrados en Ciutat Vella, también en Barcelona, por 82.000 euros. Se trata de un antiguo cuarto de portería que vende una conocida inmobiliaria. Tampoco tiene cédula de habitabilidad. En Lavapiés (Madrid), la oferta por el piso de 15 metros cuadrados tiene también el sello de garantía de una inmobiliaria. "Por ese precio es una maravilla", asegura el vendedor, que abre la puerta y muestra un piso muy similar al de Barcelona pero sin amueblar: unos bajos con una ventana que da a un patio, un salón que incluye la cocina eléctrica y, a tres zancadas, un baño con media bañera. Eso sí, con la cédula en orden.

Con la polémica sobre los pisos de 30 metros se abrió un debate sobre cómo aprovechar ese espacio. La mitad de esa superficie es el más difícil todavía. "A esos pisos de poco más de 10 metros se les puede llamar cualquier cosa -cuchitril, cueva, trastero- menos hogar", sostiene el economista Julio Rodríguez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de marzo de 2007