La reforma de la Gran Via comunica con siete puentes del Clot, Sant Martí y Poblenou

Unas pantallas acústicas y el pavimento sonorreductor acaban con las molestias vecinales

El presidente de la Generalitat, José Montilla, y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, inauguraron ayer el nuevo tramo de la Gran Via que queda semicubierto desde la rambla de Poble Nou hasta Sant Adrià de Besòs. Aparte de reducir la contaminación acústica, se han construido siete pasarelas que suponen el fin de la división entre los barrios del Clot, Sant Martí, Poblenou y el Besòs. Los nuevos espacios verdes y la llegada del TramBesòs a la zona completan la reforma que reclamaban los vecinos y que ha necesitado una inversión de 135 millones de euros.

La inauguración del nuevo tramo de la Gran Via acabó ayer con nueve años de reclamaciones vecinales de distintos barrios por las molestias que ocasionaba el paso de la C-31. El nuevo pavimento y unas pantallas acústicas reducirán el ruido de los vehículos de la vía rápida que queda semicubierta en 2,5 kilómetros.

Los vecinos afectados ya no tendrán que recorrer 400 metros cada vez que quieran cruzar la Gran Via, siete nuevas pasarelas evitan esa separación entre barrios cercanos. Además se mejora la movilidad urbana con una nueva estación de tranvía y se amplía el espacio de zona verde con nuevos parques.

El presidente de la Generalitat, José Montilla, destacó durante la inauguración que éste es el resultado de la colaboración entre administraciones "trabajando juntos por los ciudadanos".

Durante el acto, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, afirmó que "se ha recuperado la calidad de vida" y "se ha convertido una autopista de entrada a Barcelona en una calle más de la ciudad". Hereu aseguró que se ha reducido el ruido de 80 decibelios a poco más de 60 y añadió que así se acaba con las actuaciones del pasado "cuando el urbanismo no respetaba a las personas y se hacían autopistas donde vivía gente".

El representante de la plataforma por la reforma, Manuel Martínez, explicó que "la ciudad de Barcelona tenía una deuda con los vecinos" y que las principales quejas eran por el ruido y el humo.

El consejero de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal, afirmó que la nueva zona es "un gran acto de colectivización de la vida pública". El concejal del distrito de Sant Martí, Francesc Narváez, aseguró que las obras facilitarán la comunicación y convivencia entre barrios.

El baño de masas que se estaban dando el presidente y el alcalde sólo se vio interrumpido unos unos instantes, cuando tres okupas increparon a Montilla durante su discurso. Algunos vecinos les insultaron y la Guardia Urbana los apartó rápidamente.

Políticos y vecinos compartieron luego una fideuá en la plaza del Totxo. Antes un grupo de hip hop amenizó la fiesta. Por la noche, actuaron Loquillo, Los Mustangs y Los Sirex, entre otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 17 de marzo de 2007.

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