Una colección de 80 piezas arqueológicas resume 3.000 años de cultura maya

Las obras, la mayoría de ellas piezas de cerámica, proceden de dos museos de Guatemala

Una colección de 80 piezas arqueológicas, datadas en un arco temporal que recorre 3.000 años, resume en una exposición la evolución de la cultura maya. Los mayas. Cultura milenaria (Sala de Exposiciones de la BBK. Gran Vía, 32, Bilbao) reúne objetos de uso cotidiano y ceremoniales, fundamentalmente de cerámica, y herramientas. "Es una cultura milenaria, pero tambíen una cultura que permanece viva en Guatemala. En nuestro país se hablan 21 lenguas de origen maya", recordó ayer en la inauguración de la muestra el embajador de Guatemala, Roberto Gereda.

Las obras que presenta Los mayas. Cultura milenaria han sido cedidas por los museos Popol Vuh y Nacional de Arqueología y Etnografía de Guatemala. La exposición arranca alrededor del año 1500 antes de Cristo, con las obras del denominado periodo preclásico. Son, en su gran mayoría, piezas de cerámica. A esta etapa pertenece una ocarina, procedente de un yacimiento de las tierras altas de dicho país centroamericano, una de las piezas de más valor arqueológico de la muestra.

Los especialistas consideran que el periodo clásico de la cultura maya se desarrolló entre 250 después de Cristo y el siglo IX. En las vitrinas que muestran las piezas de esta etapa se suceden las herramientas realizadas con pedernal, puntas de proyectiles talladas en obsidiana y vasijas decoradas con figuras geométricas policromadas. Los extractos de hierbas y moluscos eran la fuente principal de pigmentos empleados por los ceramistas, que gozaban de reconocimiento en la estratificada sociedad maya, como revela que algunas piezas lleven la firma de su autor.

El periodo posclasico se extiende desde el siglo IX hasta la llegada de los conquistadores españoles seis siglos más tarde. Entre las piezas de cerámica destacan tres enigmáticas esculturas de piedra con forma de hongo que representan figuras humanas. Andrea Terrón, conservadora del Popol Vuh, explicó que se desconoce su función. Podían ser marcadores del terreno, figuras utilizadas en ritos ceremoniales o simplemente moldes para elaborar cuencos aprovechando la forma convexa de su parte superior.

El acabado de la cerámica evolucionó en el tiempo. Mientras que la utilización de pigmentos rojos sobre fondo crema y los engobes (pasta que consigue un acabado liso) naranjas señalan que la pieza pertenece al periodo preclásico, la utilización de la policromía en vasos y platos de uso cotidiano revela que fueron realizados en la etapa clásica.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el próximo 14 de mayo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 14 de marzo de 2007.

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