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Prisas, inundaciones y vías de escape sin terminar por cada cinta cortada

"Los ciudadanos quieren que los servicios entren en funcionamiento cuando estén terminados", era la respuesta casi automática que repetía muy convencido un portavoz municipal el pasado 1 de febrero. Se le preguntaba por las deficiencias de las salidas de emergencia del subterráneo entre el Vicente Calderón y Marqués de Monistrol, el segundo tramo inaugurado del túnel de la M-30 que corre paralelo al Manzanares. Entonces, al menos cuatro de las 18 vías de urgencia estaban sin terminar dos días después de la foto inaugural. Había andamios en su interior. No funcionaban los sistemas de apertura. Estaban rodeadas de obstáculos. No se podía acceder a la calle. No servían.

El siguiente tramo que se abrió al tráfico, el que permite salir directamente desde la cuesta de San Vicente hasta la autovía de Extremadura, se inundó horas después de que el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, lo diera por estrenado el 8 de febrero. Costó 133 millones de euros. No soportó la lluvia caída aquella mañana. "Es normal, muchos túneles se han inundado alguna vez en un día de lluvia", fue la réplica del portavoz municipal.

El esquema se repite en este último tramo del túnel, entre el Nudo Sur y el Calderón. Pero con una diferencia. En esta ocasión, el alcalde, el día de la apertura oficial al tráfico, enseñó una salida de emergencia a los periodistas. Era una de las que funcionan, claro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de marzo de 2007