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¡Felices 75, Liz!

Setenta y cinco años acaba de cumplir la última gran diva del cine, los ojos color violeta más fascinantes que se recuerden. Y lo ha celebrado el pasado martes con una gran fiesta en Las Vegas rodeada de sus cuatro hijos y muchos de sus mejores amigos.

Famosa por sus películas más que por sus interpretaciones, aunque ganadora del Oscar en dos oportunidades -una de ellas, justificada, ¿Quién teme a Virginia Wolf? (1966), y la otra incomprensible, como ella misma reconoció, Una mujer marcada (1960)-, Elizabeth Taylor ha sido igualmente popular por su agitada vida privada, con ocho matrimonios -dos de ellos con Richard Burton-, así como por su afición al alcohol y a la buena mesa, y su amor por las joyas y la sofisticación. También ha sido y sigue siendo noticia por su constante actividad contra el sida y el cáncer, enfermedad que ella logró superar, y por su defensa de los derechos de los homosexuales.

El teatro, y sobre todo la televisión, la han mantenido en la actualidad, mientras que sus más de 50 películas siguen siendo motivo de culto, y en ciertos casos de admiración: Un lugar en el sol, Gigante, La gata sobre el tejado de zinc caliente, De repente el último verano, Cleopatra, Ceremonia secreta, Miércoles de ceniza, Reflejos en un ojo dorado... Se la definió como "la reina de América" junto a Jacqueline Kennedy, y de ello hizo gala la pasada semana enviando flores a Penélope Cruz para felicitarla por su nominación al Oscar. Bella y glamourosa, a pesar de los muchos kilos que en alguna ocasión ha lucido, la Taylor ha transitado por todos los géneros y situaciones. Ha sido, como decía el título de una de sus primeras películas, La chica que lo tenía todo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de marzo de 2007