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El litoral soporta 1.182 puntos de vertido de aguas residuales autorizados por la Junta

Un estudio de Medio Ambiente incide en el impacto del urbanismo en la costa de Málaga

Las aguas que bañan Andalucía recibieron en 2004, último año de que se disponen estadísticas, un total de 3.273 millones de metros cúbicos de aguas residuales tanto de origen industrial como agrícola y urbano. Este caudal, en gran parte depurado, llegó al mar a través de los 1.182 puntos de vertido autorizados por la Junta de Andalucía, según el último inventario de la Consejería de Medio Ambiente, actualizado en enero de 2007. Los datos se recogen en un estudio elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente sobre el estado ecológico del litoral malagueño.

De los 1.182 puntos de vertidos controlados por la Agencia de Medio Ambiente (AMA) de la Junta de Andalucía, 402 pertenecen a la provincia de Cádiz. A continuación se sitúa Sevilla, con 230 puntos autorizados. Aunque esta provincia carece de litoral propiamente dicho, los vertidos al estuario del Guadalquivir en el que se mezclan aguas dulces y marinas, acaban afectando a la costa atlántica andaluza. Sevilla concentra además 77 de los 151 puntos de salida de aguas de origen agropecuario.

Huelva cuenta con 174 vertidos; Almería, 157; Málaga, 128 y Granada cierra la clasificación con 91 puntos. La naturaleza de los vertidos es mayoritariamente urbana, con 864 puntos, frente a los 151 que genera la actividad agropecuaria y los 148 producidos por la industria. La forma de conducción más habitual (976 puntos) es el desagüe directo en un curso de agua que va al litoral, mientras que en 80 casos, las aguas residuales llegan al mar a través de emisarios submarinos.

Las emisiones de aguas residuales no parecen afectar en gran medida a la calidad del agua en las playas, uno de los motores de la economía regional. Según los datos de la AMA, en 2005, el 85,6% de las aguas litorales cumplían los llamados valores guía de contaminación. El 13,79% se encontraban dentro de los valores mínimos exigidos y apenas el 0,63% incumplía los valores imperativos. El programa de vigilancia sanitaria de las aguas de baño litorales estableció 319 puntos de muestreo en 227 playas.

Según la Junta de Andalucía, estos buenos niveles se deben en gran parte a que las 63 aglomeraciones urbanas del litoral andaluz, con una población superior a los 5,4 millones de personas, cuentan con sistemas de depuración de aguas residuales.

Las poblaciones que presentan mayores problemas están en la provincia de Cádiz. En Algeciras, el Ministerio de Medio Ambiente acaba de adjudicar la construcción de la planta depuradora. En Bolonia y Chipiona las obras están en ejecución y en Tarifa los trabajos se encuentran pendientes de licitación. En otras diez poblaciones, como Benalmádena (Málaga), las depuradoras se han quedado pequeñas para acoger el caudal de aguas residuales, que forman las desagradables natas a la orilla del mar y se están acometiendo tareas de ampliación.

Los datos de los puntos de vertido, pertenecientes a la Junta de Andalucía, estaban recogidos en el Estudio Ecocartografico del Litoral de Málaga, un proyecto encargado por la Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente y que ha costado 2,14 millones de euros. Aunque como reconoce el director técnico del estudio, Rafael Consuegra, "se trata únicamente de un análisis descriptivo" del estado del litoral, tanto de las aguas como de los primeros 500 metros del espacio costero, el estudio hace numerosas referencias al impacto que ha tenido el urbanismo en el medioambiente costero malagueño.

El estudio ecocartográfico, que ocupa 26 baúles con 125 tomos, constata científicamente que los 164 kilómetros del litoral de la Costa del Sol "han sufrido en las últimas décadas una gran inestabilidad ambiental". Los autores señalan que "la falta de orden y planificación ha traido como consecuencia más inmediata una gran sobrepoblación, modificación de la línea de costa, excesiva infraestructura urbana y vertido de sustancias de desecho". Todas estas acciones, señalan, son "responsables del deterioro ambiental y del retroceso de la calidad de vida".

En el aspecto faunístico, la "fuerte presión urbanística" ha dejado como consecuencia una "escasez de zonas naturales bien conservadas". En cuanto a la flora, el litoral cuenta con al gunas áreas que mantienen interés "pero que podrían ser fuertemente degradadas en un futuro próximo debido al alto grado de amenaza por la creación de urbanizaciones y obras públicas", advierten los expertos.

La "excesiva urbanización" del litoral ha provocado en buena medida "la desaparición y grave alteración de numerosos yacimientos arqueológicos y paleontológicos y de edificios arquitectónicamente muy valiosos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de febrero de 2007