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La cúpula policial fue informada por escrito en 2004 de las irregularidades en Ronda

El juez decreta libertad con cargos para cuatro de los siete agentes apresados el martes

Un informe enviado a altos mandos de Madrid y Málaga en noviembre de 2004 alertaba de que en la comisaría de Ronda (Málaga) se producían "extorsiones en clubs de alterne, sustracciones de sustancias estupefacientes a traficantes de drogas, connivencia con delincuentes, prevaricación y detenciones ilegales". El escrito advertía de que nadie se atrevía a señalar a los responsables "por miedo". Seis de los siete agentes y el ciudadano ajeno al cuerpo detenidos por la supuesta trama de corrupción declararon ayer ante el juez. Cuatro de ellos quedaron en libertad con cargos.

Los interrogatorios comenzaron a mediodía y al cierre de esta edición el inspector jefe, responsable de la comisaría, continuaba declarando ante el juez. Dos de los agentes -entre los que se encontraba el subispector de extranjería, que declaró durante dos horas y media- estaban pendientes de conocer su suerte, a pesar de haber ya hablado con el juez. Los siete policías detenidos están acusados de "delitos comunes en el área de extranjería y explotación sexual de mujeres".

También estaba previsto que declarara el otro detenido ajeno al cuerpo policial, pero vinculado a la trama delictiva supuestemente creada por los agentes. Según fuentes cercanas al caso, se trata del dueño de un pub de la localidad al que se le intervinieron 60 gramos de cocaína el pasado lunes.

Las detenciones, realizadas por la unidad de asuntos internos de la Policía Nacional, han llegado más de dos años despúes de que se avisara por escrito a altos mandos de una supuesta trama de corrupción en esta comisaría. Los autores de los escritos, enviados en noviembre de 2004, señalaban que altos mandos, como los entonces comisario provincial y jefe superior de Andalucía Oriental, tenían conocimiento de las irregularidades y solicitabanque se investigara.

Los denunciantes describen una plantilla en la que hay dos grupos diferenciados. Por una parte los que van de uniforme, "marginados y discriminados"; y por la otra, los agentes judiciales y aquellos que realizan trámites administrativos, que habitualmente trabajan de paisano.

De éstos últimos, se subraya que actúan "con total impunidad"y que hacen gala de ademanes completamente "mafiosos". Añaden que ningún funcionario les denuncia por miedo de que les introduzcan "algo" en sus taquillas, vehículo o casas. Los autores dicen tener constancia de que determinados agentes, que llegaron a enfrentarse con ellos, habían visto cómo sus esposas o novias recibían anónimos con información privada en los que les contaban que sus maridos o parejas tenían aventuras con otras personas.

En uno de los textos, dicen que ese año se ha concedido las medallas al mérito policial a funcionarios cuya trayectoria merecería ser investigada y citan el apellido de uno de los detenidos el pasado martes y que, según fuentes cercanas al caso, es uno de los cabecillas de la supuesta trama de corrupción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de febrero de 2007