La carga del 'Ostedijk' se trasvasará hoy a seis millas de la costa de Viveiro
Las autoridades advierten que las tareas de trasvase durarán dos o tres días
El Gobierno está decidido a acabar hoy con el incidente del carguero holandés frente a las costas gallegas que le trae de cabeza desde hace cuatro días. El gabinete de crisis, integrado por altos cargos de Fomento y de la Xunta, seguía anoche, al cierre de esta edición, negociando con los representantes del armador del 'Ostedijk' una solución para vaciar las bodegas de sus 6.012 toneladas de fertilizantes, parcialmente en descomposición desde el sábado. Esta mañana se trasvasará la carga al abrigo del faro de Estaca de Bares, se llegue o no a un acuerdo con el dueño.
Las autoridades españolas intervendrán hoy por la mañana aunque no lleguen a un acuerdo con el armador, que ayer a última hora desistió en su empeño de llevar el barco a puerto. Fomento llevará el buque a la entrada de la ría de Viveiro, a seis millas de la costa. El punto elegido para realizar la operación de trasvase, que se prolongará durante dos o tres días, está ubicado al abrigo del faro de Estaca de Bares.
El plan que el Gobierno sometió ayer al armador consiste en acercar un poco más el barco a la bocana de la ría, a una zona considerada resguardada, para proceder allí a trasvasar su carga -sólo una de las dos bodegas está afectada por la descomposición del fertilizante. Continuarían además, pese a su escaso resultado hasta el momento, las operaciones para enfriar, mediante chorros de agua, las entrañas del buque, que en algunos puntos alcanza elevadas temperaturas, cercanas a los 200 grados, por la reacción química que descompone el fertilizante, de uso muy común en la agricultura.
La empresa armadora, la holandesa Navigia Shipmanagement, se empeñó en un principio en que las autoridades españolas le dieran permiso para entrar en algún puerto gallego y vaciar allí su valioso cargamento. La firma pretende salvar aún una parte, aunque mínima, de la mercancía que está en la bodega no afectada y sobre todo el carguero, que fue botado hace apenas un año con bandera de Antigua.
Esta alternativa sería la más sencilla de llevar a cabo, admitió ayer la directora de Salvamento Marítimo, Pilar Tejo, pero Gobierno central y Xunta coincidieron en rechazarla en aras de la seguridad de la población. Los gases que emanan del Ostedijk, que permaneció ayer todo el día fondeado a diez millas al este de Estaca de Bares, cerca de la costa de Viveiro, no son tóxicos, aunque sí provocan fuertes irritaciones en vías respiratorias y en los ojos. Pueden alcanzar un radio de hasta siete kilómetros y no hay instalaciones portuarias en Galicia sin población en sus inmediaciones, indicó Tejo. Deben ser los propietarios del barco y de la mercancía los que planteen alternativas para resolver el problema, advirtió la portavoz del gabinete de crisis, y la Administración, que sólo interviene si hay negligencia, dejación o riesgo de contaminación, decide si acepta o no su propuesta.
El embrollo comenzó en la madrugada del pasado sábado con la llamada de auxilio del capitán del Ostedijk, obligado a parar motores cuando navegaba a 50 millas de A Coruña porque los gases que emanaban de una de las dos bodegas del buque invadieron la sala de máquinas. Acercado a la costa, a unas 14 millas, y tras ser inspeccionado a bordo por técnicos de Marina Mercante y bomberos, el carguero fue autorizado a reemprender, esa noche, su viaje hacia su destino, Valencia.
Apenas 12 horas después, frente a la Costa da Morte, las emanaciones volvieron invadir el barco. Salvamento Marítimo tuvo que intervenir para prestarle de nuevo remolque. Y, dado el persistente temporal de estos días, decidió llevarlo en dirección contraria, hacia el norte, para sacarlo de la fachada marítima y ponerlo a resguardo de la costa lucense. Cuatro de los 12 tripulantes y, luego, el capitán tuvieron que ser evacuados.

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