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Reportaje:Ciclismo

Transparencia por la salud

El Relax y el CSD perfilan un acuerdo para el seguimiento y el control médico de los corredores

El Relax-Gam ha fichado a Sevilla, Mancebo, Vicioso, Santi Pérez, nombres importantes de la Operación Puerto, lo que inmediatamente le valió en algunos medios el calificativo de equipo refugio, de cueva de los de Eufemiano y otras lindezas. "Pero no, pero no", exclama David Plaza, ex ciclista, nuevo mánager general del equipo e ideólogo de un plan con el que busca tanto propiciar una salida individual a unos ciclistas que no han sido sancionados pero cuyas vergüenzas han quedado exhibidas en público como un respiro colectivo al ciclismo, un deporte que vive la mayor crisis de su historia, escaso de credibilidad por mil millones de motivos. "Vamos a buscar una agencia independiente que fiscalice todos nuestros datos de salud, nuestros análisis, nuestros informes. Vamos a demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera. Y estamos en la situación ideal para lograrlo. La sociedad pide transparencia y se la vamos a dar".

"Tenemos que trabajar todos para recuperar la buena imagen del ciclismo", dice Mancebo

A Jaime Lissavetzky, secretario de estado para el Deporte, y a su equipo les gusta subrayar que de lo que se está hablando es de salud, que se borre la palabra dopaje del convenio, del acuerdo, del proyecto. Lo repitieron durante la reunión y lo repitieron al salir, optimistas y animados, de un encuentro que puede dar lugar a un plan pionero en el deporte español y mundial.

La reunión tuvo lugar en el Consejo Superior de Deportes (CSD) el pasado viernes y en ella participaron los dirigentes y el médico, Jesús Losa, del equipo ciclista Relax-Gam y la plana mayor del CSD. En ella, David Plaza expuso su idea. Que el CSD se encargue de las pruebas de esfuerzo, de los análisis del seguimiento longitudinal que exige la UCI, que someta a los corredores a cuantos controles de salud crea necesario, que también reciba un listado con todos los medicamentos que use el equipo a lo largo de la temporada, que nada se le oculte, que quede claro todo. A cambio, sus corredores participarán en campañas de sensibilización contra el dopaje, en campañas sociales, en charlas, tertulias, conferencias. Se covertirían, casi, en misioneros de la fe de la limpieza.

Sigue así el equipo madrileño la senda que han abierto otros equipos, como el CSC, el T-Mobile o el estadounidense Slipstream: abramos las ventanas, demostremos que no hay nada sucio, que el ciclismo es un deporte hermoso, que todo se puede hacer de otra manera.

Paco Mancebo, de 30 años, así lo siente, con sinceridad. "Yo tengo muy claro lo que quiero hacer con mi carrera", explica el ciclista de Navaluenga. "Y ya lo tenía muy claro cuando se desencadenó la Operación Puerto. Evidentemente, con ello me bastaría a mí, que no tengo que dar explicaciones a nadie, pero creo que viene bien hacerlo todo de cara al público. Pero no por mí, sino por la imagen general del ciclismo. Tenemos que empezar a hacer las cosas mejor".

Mancebo quiere dar razones para seguir creyendo en un colectivo, el de los ciclistas, que hasta ahora ha hecho todo lo posible para que se desconfíe de su sinceridad. Y si difícil es creer a un corredor -y más en los tiempos que corren-, más difícil debería resultar creer a un médico del ciclismo, la profesión más demonizada en los últimos meses. Pero también un médico, Jesús Losa -el mismo que preparaba al Euskaltel en los años gloriosos de Mayo, el mismo al que David Millar acusó ante la policía de proporcionarle EPO-, ha empeñado su palabra, ha buscado el compromiso personal, el camino. "Es una oportunidad para volver al ciclismo después de 2005", dice Losa. "Y es también una oportunidad para poder trabajar de forma conjunta y con respeto, y de demostrar que también así podemos ser competitivos".

Losa, que también es entrenador, diseñará los planes de entrenamiento de los ciclistas, como también ha planificado la nutrición y la dietética, y como también ha establecido unas normas internas más restrictivas que las que la impone la UCI. Así, todo corredor que en un control del equipo supere un 48 de hematocrito o 16 de hemoglobina deberá estar parado un par de semanas. "La clave es que buscamos en la colaboración con el CSD que el ciclismo, un deporte tan intenso y prolongado, pueda practicarse en las mejores condiciones de salud, que se vea que se pueden hacer bien las cosas. Y también, en el acuerdo sentaremos las bases para colaborar en la investigación de algunos temas, como la nutrición o el asma de esfuerzo".

"Y los niños, no nos olvidemos de los niños", afirma Lissavetzky. "Hay que convencer a los padres de que el ciclismo no es peligroso para la salud, que los niños vuelvan al ciclismo".

Esta semana, una nueva reunión debería definir aún más los acuerdos para llevar adelante un plan que el secretario de Estado no quiere que se quede en el Relax. "Hablamos con ellos porque son ellos los que lo han propuesto, pero todos están invitados. Es un primer paso para llenar de contenidos en centro de medicina del deporte que queremos construir en la antigua Blume. Y también un paso más para que los ciclistas vean que la intención del CSD nunca ha sido la de culpabilizarlos, castigarlos y sancionarlos, sino la de abrirles puertas, ayudarles a volver".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de febrero de 2007