La nueva estación de metro de La Elipa permite llegar al centro en 15 minutos

Los vecinos no invitados a la inauguración recibieron a Aguirre y Gallardón con abucheos

Del barrio al centro en 15 minutos. La inauguración de la nueva estación de metro de La Elipa cierra una reivindicación vecinal histórica y beneficia a más de 20.000 residentes. Pero la fiesta no fue completa. Decenas de personas apiñadas en el lado exterior de la valla de seguridad recibieron con pitidos a la comitiva encabezada por Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón. "Somos más de 3.000 y sólo nos han mandado 10 entradas", explicó una portavoz de la asociación de vecinos de La Elipa, que lleva más de dos décadas pidiendo el metro para el barrio.

Cuando Esperanza Aguirre era una veinteañera iba a La Elipa a impartir clases de inglés. "Hice la prestación social en este barrio", recordó ayer. No imaginaba que décadas después inauguraría una estación de metro que conecta a más de 22.000 personas con el centro de Madrid y que ha costado 95 millones. Y tampoco que el guión de ese día histórico se vería alterado por los gritos de los vecinos.

Dos grupos muy distintos acudieron al estreno de la nueva estación de la línea 2. Un grupo vitoreaba a la presidenta con aplausos y gritos de "¡Esperanza, guapa!", dentro de la valla de seguridad que rodeaba la nueva estación. Del otro lado llegaban pitidos e insultos dirigidos a la presidenta Aguirre y al alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón. "Es una vergüenza, llevamos décadas peleando por el metro y sólo nos han dado 10 entradas, y la mayoría de la gente con pase ni siquiera es del barrio", protestó Conchi García, secretaria de la asociación de vecinos de La Elipa.

La Comunidad envió diez entradas a esta asociación, con 3.000 afiliados, según García. Otro colectivo vecinal recibió otras 10 y al Ayuntamiento le fueron remitidas 250 para que las repartiera, según una portavoz del Gobierno regional.

Tras la exaltación de la llegada, el acto siguió el guión sin incidentes. Primero, un vídeo con datos y testimonios de vecinos encantados. Ruiz-Gallardón felicitó a los vecinos y les pidió perdón por 27 meses de obras. Aguirre, muy aplaudida por el público, subrayó que los residentes de La Elipa pueden llegar al centro en 15 minutos. "Pero no vengan todos a la vez a mi despacho", bromeó. Ambos políticos se subieron en el primer tren y la estación quedó abierta para un ágape.

La consejera de Transportes e Infraestructuras, Elvira Rodríguez, anunció tras la inauguración que técnicos de Metro harán mediciones "específicas" para ver "qué está pasando", después de que 19 familias denunciaran ruidos y temblores por el paso del suburbano bajo sus casas.

Los vecinos del número 2 de la calle de Santiago Masarnau contaron el jueves a EL PAÍS que los trenes del nuevo recorrido de Metro, de 1, 6 kilómetros de extensión, provocan vibraciones en sus pisos. "Es inconcebible que primero se haga la obra y después un estudio para ver si hay ruidos", criticó ayer el socialista José Quintana. "Las prisas y los nervios por inaugurar sólo traen problemas a los madrileños", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 16 de febrero de 2007.

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