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El metro de La Elipa que hoy se inaugura provoca temblores en un edificio de Ventas

50.000 vecinos del barrio estrenan una nueva estación reivindicada durante 20 años

Hoy terminan 20 años de reivindicación de los vecinos de La Elipa. Querían el metro y ya lo tienen. Pero, como consecuencia, comienza la reivindicación de 19 familias del número 2 de la calle de Santiago Masarnau (Ventas). Ayer denunciaron que, tras haber sufrido grietas y hundimientos del nivel del suelo debido a las obras de construcción de la ampliación de la línea 2, ahora los trenes, hasta ayer en pruebas, provocan temblores y ruidos al pasar. La Comunidad se ha comprometido a visitar los pisos afectados, medir el nivel de ruido y solucionar el problema si es necesario.

Pilar Abad estaba comiendo en su casa hace dos días y notó cómo su mesa empezaba a temblar. Algo parecido le sucedió a su vecino José Antonio Peña. "Es una vibración leve, pero que se repite cada vez que pasa uno de los trenes en pruebas", explica. Ambos viven en el número 2 de la calle Santiago Masarnau, un edificio de 19 viviendas a dos metros del túnel de la ampliación de la línea 2, que incorpora desde hoy una nueva estación en el barrio de La Elipa.

Los 50.000 vecinos de ese barrio están de enhorabuena. Hasta ahora, las paradas más cercana eran las de Ventas y El Carmen, a 20 minutos andando. Pero a los de la calle Santiago Masarnau les han tenido que reparar grietas y rellenar el suelo de algunos pisos que se había hundido un centímetro y medio. "Se portaron bien y nos lo arreglaron rápido, ahora el problema es el ruido", denuncia José Antonio. "Han venido responsables de OHL [la empresa encargada de las obras] y han dicho que ya han terminado, que ahora lo de las vibraciones es asunto de la Comunidad", añade.

Una portavoz de la Consejería de Transportes aseguró ayer que desconocen si las pruebas en el metro pueden haber causado temblores. Según esta responsable, el túnel ha sido debidamente aislado y es "extraño" que pueda suceder. No obstante, la Comunidad se comprometió a que hoy un equipo de técnicos acuda a los domicilios afectados para realizar mediciones de ruido. Las vibraciones, dicen, podrían deberse a que los trenes de esa línea son viejos o a que las planchas aislantes estén mal colocadas. Una solución, proponen, sería reducir la velocidad de los convoyes en ese tramo.

Los vecinos no lo ven claro. "No vamos a consentir que el ruido se instale en nuestras vidas", dicen. De su edificio ya pendían ayer varias pancartas denunciando la situación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de febrero de 2007