Susto en Nuadibú
A las seis de la tarde, en el aeropuerto de Nuadibú empezaba a refrescar. En la sala de espera muchas personas aguardaban a sus familiares y otros a embarcar en un avión que tenía que despegar hacia Las Palmas.
El retraso no preocupaba a nadie. Es algo habitual allí. De repente apareció un grupo de gendarmes que desalojó a los que esperaban y contó que el avión había sido secuestrado.
La noticia corrió como la pólvora y numerosos familiares de los viajeros que tenían que aterrizar en el aeropuerto se agolparon a las puertas para conocer la situación. Uno de ellos contactó por teléfono móvil con un familiar que estaba a bordo del aparato y contó que el secuestrador era argelino.
Las mujeres lloraban a las puertas del aeropuerto. Los hombres guardaban la calma.


























































