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Los interrogatorios ilegales de la policía española

El PP afirma que la misión a Guantánamo fue amparada por Garzón, y el juez lo niega

El magistrado dice que conoció los hechos 'a posteriori' y que citó a los policías como testigos

Después de una jornada de silencio, el PP decidió ayer entrar en el asunto de los policías españoles que realizaron interrogatorios ilegales en Guantánamo, la base de EE UU en la isla de Cuba. Gustavo de Arístegui, portavoz de Exteriores de este partido, señaló que se trataba de misiones diplomáticas, que no hubo interrogatorios y que los policías habían viajado "con el conocimiento del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón". Éste sostiene que sólo conoció los hechos a posteriori. Mientras, Mariano Rajoy reclamó que sea el actual Gobierno quien explique la actuación del Ejecutivo del PP.

De Arístegui fue el encargado de ofrecer la versión del PP, que sostiene que sólo se pretendía comprobar cuántos ciudadanos españoles había en Guantánamo. "No se trataba de interrogatorios ilegales en ningún caso. No se puede hablar formalmente de interrogatorio policial. En todo momento lo que hubo fue una conversación preguntándoles por su estado de salud, si se les estaba tratando bien. Eso se hacía delante de las autoridades de EE UU, que en ningún momento les abandonaron. Se ha mentido para convertir esto en una polémica política que oculte otros escándalos del Gobierno. España consiguió liberar al talibán español, que era el principal objetivo diplomático", señaló visiblemente molesto.

El PP ha distribuido en su página web un documento en que concluye que "una vez más el Gobierno y sus terminales mediáticas han fracasado en su intento de desviar la atención sobre la auténtica realidad, un Gobierno agotado, sin proyecto y clamorosamente ineficaz".

El argumento principal del PP es que el juez fue informado de ese viaje antes y después. "La parte policial de la visita se hizo siempre con conocimiento del juez instructor de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón. Además, hubo un informe posterior al mismo juez y se pudo comprobar que las mismas informaciones tenían relación directa con algunos de los casos que instruía, como el del 11 de septiembre o el de la Operación Dátil. No hubo secreto en ningún momento", señaló De Arístegui.

Célula española

Garzón asegura, por el contrario, que sólo conoció los interrogatorios cuando los agentes regresaron a España y le contaron que habían visto a varios de los que el juez tenía imputados en el sumario 35/01 sobre la célula española de Al Qaeda. Al tener conocimiento de ello, el juez les pidió un informe de lo que habían visto y de lo que habían hecho allí y les tomó declaración en calidad de testigos.

A la vista del informe, el magistrado sostiene que hizo todo lo posible por sacar de Guantánamo a los españoles que había allí y pidió su extradición. "Guantánamo se regía por un régimen militar, no jurídico, y nadie me contestó nunca sobre la petición de extradición que formulé, porque no había interlocutor jurídico alguno", explicó ayer a EL PAÍS.

"Por tanto, nunca hubo petición de autorización de los policías para ir a Guantánamo, ni hubo autorización, y la información del viaje la tuve a posteriori", declaró Garzón.

"Fueron a buscar información y Bush accedió a que la policía española, ordenada por el Gobierno de Aznar, entrase en Guantánamo, que era una base militar, e interrogase a varios detenidos. Ahora he oído que yo autoricé el viaje. La autorización hay que buscarla en el sumario y en el sumario no hay nada de eso".

El propio Baltasar Garzón, en un auto dictado el 12 de julio de 2004 en relación con el encausamiento del talibán ceutí Hamed Abderrahman Ahmed, constató "las condiciones absolutamente contrarias al ordenamiento jurídico español e internacional en las que se encontraban y se encuentran todas las personas privadas de libertad en aquella base norteamericana".

El PP no sostiene que hubo autorización, que tendría que constar en un documento, pero sí conocimiento del juez. De Arístegui lo aseguró ayer al menos en tres ocasiones en una tensa comparecencia en el Congreso de los Diputados. El diputado popular, que en el momento en que se produjeron los hechos, en julio de 2002, no tenía ninguna responsabilidad en el Gobierno de José María Aznar, insistió en que su partido siempre ha criticado la cárcel de Guantánamo. "El PP siempre ha condenado de manera explícita y rotunda las detenciones ilegales en Guantánamo. Yo mismo, y Ana de Palacio, como ministra de Exteriores, calificamos Guantánamo de agujero negro de los derechos humanos, de limbo jurídico inaceptable y de excusa perfecta para los terroristas. Creemos que la única forma de luchar contra el terrorismo pasa por respetar los derechos fundamentales".

El entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, sigue sin dar ningún tipo de explicaciones, a pesar de que los policías, a su regreso a España, elaboraron un informe a través de la Dirección General de la Policía, cuyo máximo responsable era Agustín Díaz de Mera, entonces colaborador directo de Acebes y hoy eurodiputado del PP. El entorno de Acebes alega que acababa de llegar al ministerio, donde relevó a Mariano Rajoy.

El jefe de la oposición, vicepresidente primero de ese Gobierno, que visitaba ayer Jerez, trató de rehusar de nuevo este asunto, informa Ana Huguet, pero finalmente concedió: "Sobre este asunto no sabía una palabra. Lo único que sé es que el Gobierno hizo gestiones para que viniera a España un ciudadano español que estaba en Guantánamo, que vino, fue juzgado y absuelto. Y todo lo demás... Yo creo que lo que debe hacer el ministro del Interior, el ministro de Defensa y el ministro de Exteriores, los que hay ahora, es contar lo que pasó. Quien debe contarlo es el Gobierno porque yo no tengo medio ni conocimiento para averiguar qué es lo que ha ocurrido. Por tanto, yo creo que la obligación de estos tres ministros es comparecer ante la opinión pública y contarnos lo que sepan".

El PP sostiene que todo este asunto está siendo utilizado por el PSOE para tapar su mala gestión. De Arístegui, habitualmente moderado pero ayer totalmente indignado, recuperó incluso a los GAL para atacar a los socialistas: "Nosotros hemos condenado siempre la guerra sucia contra el terror. Son otros los partidos políticos que de forma tácita o expresa lo han apoyado o practicado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de febrero de 2007