El PP culpa al bipartito de la carestía de los pisos

El presidente del Partido Popular de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, censuró ayer con dureza la política de vivienda del Gobierno bipartito, al que responsabilizó de que Galicia haya pasado a ser, en sólo un año, la comunidad autónoma junto con Aragón, donde más se ha disparado el precio del mercado inmobiliario. "Algo falla", destacó, y el problema reside, a su juicio, en que no se habilita suelo para la construcción de nuevas residencias ni tampoco se construyen pisos de protección oficial.

Núñez Feijóo, de quien dependió la política de vivienda durante el último mandato de Manuel Fraga en la Xunta, alardeó de su gestión cuyos beneficios fueron dilapidados, en su opinión, por sus sucesores del PSOE y del BNG en sólo un año desde que accedieron al Gobierno gallego. "Pasamos de ser la primera comunidad en vivienda para jóvenes, en subvenciones para hipotecas y en alquileres para rentas bajas a ser ahora la última", afirmó.

El último episodio, la posibilidad de gravar a los propietarios que mantienen vacíos sus pisos -descartada ayer por la conselleira de Vivenda- es una "polémica innecesaria", además de ser dudosamente legal, destacó el dirigente del PP. Feijóo dijo que está totalmente de acuerdo en este aspecto con el ministro de Economía, Pedro Solbes, opuesto a una medida de estas características. Para Núñez Feijóo, lo que necesita Galicia es que se incentive la compra o alquiler de viviendas, con un refuerzo de los derechos tanto de los propietarios como de los inquilinos, no que se implanten penalizaciones.

El ejemplo coruñés

A Coruña es un ejemplo de la falta de implicación de las administraciones públicas en políticas activas de vivienda que propicie un descenso de los precios, según agregó el candidato del PP a la alcaldía de esta ciudad, Carlos Negreira. Recordó que fue la última de las siete urbes de Galicia que solicitó un convenio de ayudas para la rehabilitación de su casco histórico y reprochó al equipo de gobierno del socialista Javier Losada que siga sin poner a disposición de la Xunta terrenos para la construcción de pisos protegidos para familias con rentas moderadas o bajas. La dificultad de acceder a una vivienda, unida a la falta de empleo, provocó el pasado año, según Negreira, la marcha de la ciudad de 14.000 jóvenes, lo que representa el 6% de la población.

Los dirigentes del PP, que se reunieron ayer en A Coruña con los responsables de las confederaciones española y gallega de autónomos y profesionales, urgieron al Gobierno de Emilio Pérez Touriño a cambiar el rumbo de su política en materia de vivienda.

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