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El futuro centro de física médica tratará a 3.000 pacientes al año

La ministra de Educación presenta hoy el proyecto en Valencia

Hasta 3.000 pacientes oncológicos de toda España podrán tratarse en el futuro centro de física médica de Valencia que hoy presenta la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera. Esta gran instalación, impulsada por la Universitat de València y el CSIC, va mucho más allá del tratamiento de determinados tumores: se trata de un potente centro de investigación, experimentación y formación.

El Instituto de Física Médica (Ifimed) de Valencia es una instalación que responde a una filosofía novedosa, a medio camino entre los grandes aceleradores de partículas, que sirven de una plataforma de estudio básicamente teórico, y los equipos de diagnóstico y tratamiento hospitalario como la radioterapia. La idea de ponerla en marcha partió del Instituto de Física Corpuscular (Ific) una entidad Mixta integrada por el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIF) y la Universitat de València. Y cuenta con el aval tanto del Ministerio de Educación y Ciencia (de quien depende el CSIC) como de la Generalitat Valenciana.

El núcleo del que partirán todas las aplicaciones del futuro centro de investigación, presupuestado en 120 millones de euros y que no estará en marcha antes de 2012, es un acelerador de partículas. Aquí, mediante campos eléctricos y magnéticos, se genera el haz de protones de alta energía (o de iones de carbono) que tiene grandes aplicaciones terapéuticas en los tumores tratables con radioterapia (un 10%). Estos haces ofrecen dos grandes ventajas. Por un lado, gran precisión, por lo que se evita la afección de zonas no dañadas por el tumor. Pero además, tiene la propiedad de concentrar la energía en el punto de destino, por lo que no destruyen el tejido que recorren hasta llegar al tumor.

La instalación de Valencia contará con un haz destinado a tratar tumores blandos -de tejidos sensibles como los ojos- o de niños y otro para tumores profundos. El acelerador alcanza la energía de 200 megaelectronvoltios, lo que permite actuar hasta una profundidad de 25 centímetros.

Junto a esta vertiente asistencial, el centro contará con otra destinada a aplicaciones científico-tecnológicas. Aquí tendrá cabida el estudio de materiales, de productos biológicos, y todo el área de experimentación. Entre ella, destaca el objetivo de desarrollar aplicaciones de las técnicas de la física de partículas y nuclear no solo de terapia, sino también al diagnóstico de enfermedades oncológicas, aunque también neurodegenerativas o cardiacas. A esta labor experimental y de desarrollos tecnológicos se suma la destinada a formar físicos para usar los instrumentos de la instalación, así como los físicos médicos de los hospitales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de enero de 2007