14 cámaras multan ya a los no residentes que circulen por Lavapiés

El Ayuntamiento ha autorizado a acceder al barrio a 8.000 vehículos desde septiembre

Los que intenten acceder en coche a Lavapiés tienen desde ayer 14 ojos que les observarán y, en caso de no estar autorizados, les harán pagar 90 euros. Son las 14 cámaras con las que el Ayuntamiento comprobará que sólo entran residentes, personas con movilidad reducida, emergencias, dueños de plaza de garaje y taxis. En los cinco meses que lleva en vigor el Área de Prioridad Residencial de Embajadores, 8.000 vehículos han recibido el permiso para circular.

El punto de información del Ayuntamiento en la plaza de Agustín Lara, entre las calles de Embajadores y de Mesón de Paredes, estaba ayer lleno de caras de enfado, de resignación o de recién enterados de la noticia, según el caso. Entre los más reacios a la medida, claro está, los comerciantes y los que van a Lavapiés por motivos de trabajo.

Por ejemplo, un hombre sale de la oficina exclamando: "¡Va a venir a arreglar averías a este barrio quién yo me sé!". Él tiene una empresa de transportes y, según comenta, no tiene tiempo para reunir toda la documentación que le piden de sus furgonetas. "Me han preguntado hasta por el número que calzo", se queja, mientras enseña el papel donde ha anotado la información necesaria para circular. "Esta medida es una chorrada que al final va a perjudicar a los vecinos, que son los que van a pagar más por los arreglos a domicilio", concluye.

Roberto, que vive en la cercana calle del Olivar, está de acuerdo sólo en parte. Él ha ido a la caseta del Ayuntamiento en busca de un permiso para el albañil que está reformando su cocina. Ha perdido "media jornada" en esta gestión. "Y cuando necesite un fontanero para la obra, otra mañana; y para el electricista, otras más", dice. Roberto está a favor de la restricción al tráfico, pero cree que el sistema debería ser más ágil. "Al final, todo se trata de sacar dinero para el señor Gallardón", resume.

Es en este centro de información -o en la dirección aprembajadores@munimadrid.es- donde se solicita el permiso para circular en casos extraordinarios, que van desde la recogida a un enfermo a la petición de que un electricista aparque en alguna calle de Lavapiés. Esta gestión hay que realizarla con 24 horas de antelación o, si se trata de un imprevisto, en un plazo de 48 horas. Además de los vehículos autorizados, podrán acceder las motos de siete de la mañana a nueve de la noche. La carga y descarga tendrá que hacerse de diez de la mañana a una de la tarde en días laborables.

Desde que el 31 de julio entrara en vigor la restricción al tráfico, el Ayuntamiento ha sido "flexible" en su aplicación, multando principalmente a los que infringen los horarios de carga y descarga. El Consistorio se negó a facilitar a este periódico el número de sanciones impuestas en estos cinco meses.

Es precisamente el horario de carga y descarga el que trae de cabeza a los comerciantes de la zona, en la que abundan los locales al por mayor, cuyas furgonetas colapsan sus estrechas calles. Joni Huang, el propietario chino de una tienda de textiles al lado de la plaza de Cascorro, dice que le parece "un poquito mal" la medida municipal. "Muchos clientes no pueden llegar hasta aquí; por lo menos se podría ampliar el horario por la tarde", se esfuerza por explicar en un castellano rudimentario.

Geneviève, una francesa que vive al lado, opina justamente lo contrario: "Este barrio es una mierda; siempre lleno de cartones que dejan los de las tiendas. A ver si con el nuevo reglamento se soluciona".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de enero de 2007.

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