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Entrevista:ANTONIO EL PIPA | Bailaor y coreógrafo

"Mis brazos valen millones de euros"

Con 36 años y tres hijos, estrena en Madrid su último espectáculo, 'De Tablao'. Le gusta escuchar música -"todo aquello que no suene a flamenco"- y dibujar. Se pintaría "creativo, currante, transparente y con muchas vísceras, con mucha pasión". Dice que uno de sus placeres es conocer las gastronomías de los países que visita.

Pregunta. Cuentan que es un superdotado. ¿En qué se nota usted la abundancia?

Respuesta. En el tesón, porque de otra cosa yo creo que hasta poco.

P. Ojos verdes, 1,85, piel clara. ¿Lo de que es gitano lo dice para ligar?

R. No, no [ríe]. Soy gitano, tengo la suerte de haber nacido en una familia gitana. Lo que pasa es que quizá los tópicos nos hacen morenos de ojos negros.

P. Para lo del 1,85 debieron de darle mucha papilla.

R. Quizá mi padre, como fui el último de nueve, echó la esencia.

P. ¿Se ve en los altares desde que le bendijo Pilar López?

R. Yo me veo luchando desde que me bendijo Pilar López. A los altares creo que algún día llegaré. Cuando sea mayor.

P. Es mucho de altar?

R. Soy mucho de creer en Dios, aunque no soy cristiano ni católico.Y si se refiere a mí, soy muy de andar por la calle. De altar, sólo cuando me subo al escenario.

P. ¿Su mejor profesor o profesora?

R. Han sido referentes: el maestro Gades, Güito, Mario Maya, Manolete, el gran Antonio, la maestra Pilar López, Matilde Coral, Blanca del Rey y Manuela Carrasco.

P. Ha citado toda la enciclopedia.

R. Sí, porque maestros directos he tenido varios. Y otros han sido gente de la que yo he querido aprender.

P. ¿Está por encima de Cortés, Canales y Amargo?

R. No; pero tampoco por debajo, ni mucho menos.

P. ¿Qué tiene De Tablao que no hayamos visto antes?

R. Sobre todo, sinceridad. Y un flamenco muy directo, muy claro, muy limpio, algo que hace mucho que no veo.

P. Cuando dice que su espectáculo es "Typical spahish rotundo", ¿no es para echarse a temblar?

R. No, porque yo creo que no tenemos que avergonzarnos del typical spanish, sino enorgullecernos. Yo vuelvo a recuperar en este espectáculo la castañuela, el abanico, el mantón... Eso ha sido parte de nuestra idiosincrasia.

P. "El flamenco es más de tierra que de luna". Le encuentro poco poético.

P. Porque soy muy sincero, creo [ríe], y muy de tierra y muy de pisar; y el flamenco es muy de la tierra, aunque se puede soñar mucho también con él.

P. ¿Y dónde deja la luna, el toro, los juncos...

R. ... y el Romancero Gitano? Eso se lo dejamos a Lorca.

P. ¿Hay algo superior al jamón ibérico?

R. El vino de Jerez, quizás.

P. No se me ponga typical rotundo, que sé que lo que le pierde es la comida japonesa.

R. Me encanta. Pero me gusta más el vino de Jerez, fíjese.

P. ¿Qué le dice eso del flamenco fusión?

R. Pues que mientras se fusione, sí; pero mientra ses confusione, no. Y ahora hay más confusión que fusión.

P. ¿Qué palo le da más palo?

R. La petenera tiene un tópico ahí de que es intocable, casi.

P. ¿Cuál es su maldición gitana favorita?

R. [Carcajada] Hay una muy fuerte, pero yo ni la uso ni creo en ella, eso déjelo muy claro: "Te veas enterrando a tu gente".

P. ¿Se pondría un tricornio?

R. ¿Para qué? [risas] Prefiero un sombrero cordobés.

P. ¿A qué político le bailaría algo a domicilio?

R. Yo no soy de bailar a domicilio. Pero quizá para que se enterara un poquito y tomara un poquito de compás, al señor Rajoy.

P. Ha comparado Jerez con Londres, París y Nueva York. ¿Cuántos pueblos se pasa?

R. Todos los que hagan falta para llegar al mío: Jerez de la Frontera.

P. ¿Qué añade El Pipa al baile flamenco?

R. Yo creo que, sobre todo, una apuesta por el baile de brazos, de estética, de creación. Mucho más visceral del que te puede ofrecer la técnica.

P. ¿Se puede decir que lo suyo es de cintura para arriba?

R. Por supuesto. Sin lugar a dudas.

P. De cintura para abajo, lo imprescindible.

R. Lo justo y necesario como para no tener que necesitarlo.

P. ¿Qué parte de su cuerpo valdría la pena asegurar?

R. Los brazos. En millones de euros. Es lo que valen.

P. Eso sin exagerar.

R. Eso sin exagerar [ríe]. Cuando exageremos, ya no vea: de billones p'arriba. ¿No ve que es lo único que tengo y lo que me da de comer?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de enero de 2007