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España vigila en solitario la costa africana al retirarse hace semanas los medios de la UE

Ningún barco o avión europeo apoyará a la Guardia Civil en Canarias hasta mediados de enero

La Guardia Civil patrulla desde hace semanas las aguas de Senegal y Mauritania con el único apoyo de fuerzas locales, una vez que el último de los barcos aportados por la UE para el frenar el flujo de cayucos desde la costa atlántica africana abandonó la zona el 15 de diciembre. El fin del dispositivo de la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) ha coincidido con un aumento en la llegada de inmigrantes. Si se cumplen las previsiones, a mediados de enero regresarán algunos medios europeos, aunque hasta ahora sólo está confirmada la llegada de un barco italiano y dos aviones, uno francés y otro finlandés.

El despliegue de medios europeos en la costa atlántica africana fue dispuesto después de que el Gobierno español acudiera a la Unión Europea a pedir apoyo para el control fronterizo. El argumento fue que la avalancha migratoria que se cernía sobre Canarias era un problema europeo, dado que Canarias es la frontera sur de la UE y que quienes intentan el salto en cayuco no tienen como objetivo a España en particular, sino a Europa en general.

El dispositivo de Frontex, aprobado tras serias reticencias de la UE ante el proceso de regularización puesto en marcha por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, fue dividido en dos fases. El diseño fue encargado a la Agencia Europea de Fronteras (Frontex), creada el 26 de octubre de 2004.

La primera fase de la operación, llamada Hera I, supuso la llegada a Canarias, en tres tandas, entre el 17 de julio y el 10 de diciembre, de 29 expertos policiales de Francia, Portugal, Italia, Alemania, Reino Unido, Holanda y Noruega para colaborar en la identificación y repatriación de los sin papeles que llegaban a las islas en oleadas.

La segunda, llamada Hera II, de control marítimo y aéreo de las costas africanas por parte de barcos y aviones de la UE. Ésta comenzó oficialmente el 11 de agosto, con una duración inicial prevista de nueve semanas. Italia aportó un avión y una patrullera de la Guardia Costera para vigilar aguas senegalesas, mientras Portugal desplazó una corveta a Cabo Verde y Finlandia, un avión.

Para entonces, España ya había desplazado dos patrulleras de altura a Senegal, más agentes para una operación de vigilancia conjunta en dos barcos de las fuerzas de seguridad locales, más otra patrullera a Mauritania, país al que se le donaron tres antiguas lanchas del instituto armado (más tripulaciones para instruir a los mauritanos). La Guardia Civil dispuso, además, un helicóptero en Mauritania y la policía, otro para Senegal. La Agencia Tributaria, por su lado, envió a la zona a su buque insignia, el Petrel.

El barco italiano, llamado Diciotti y con una tripulación de 30 personas, sufrió una grave avería antes de arribar a la zona, lo que supuso un retraso en el inicio de la misión hasta que pudo ser reparado en Cádiz. La tripulación de la corveta Baptista de Andrade, por su lado, pronto vio que su trabajo en Cabo Verde era prescindible, dado que apenas partían barcazas con inmigrantes de dichas islas. De hecho, su misión era disuasoria, a fin de impedir que el aumento de la presión sobre Senegal y Mauritania desplazase el punto de salida de los cayucos a este archipiélago atlántico.

La fase Hera II fue prolongada el 13 de octubre, tal y como anunció en Canarias Ilkka Laitinen, director ejecutivo de Frontex. Finlandia no suscribió la ampliación de la misión y retiró su avión, a mediados de octubre.

Sin dinero no hay patrullas

El dispositivo, con un presupuesto de 3,5 millones de euros (2,8 cubiertos por Frontex) para las dos primeras fases, está ahora bajo mínimos. "Los medios europeos han partido en cuanto se ha acabado la financiación europea", según fuentes españolas del despliegue. El avión finlandés apenas estuvo operando en la zona dos semanas, mientras que la Baptista de Andrade se retiró tras 45 días de patrullaje. El barco y el avión italiano, concluyeron la misión el 15 de diciembre. "Desde entonces, el área continúa patrullada por medios españoles, con la activa participación de las autoridades senegalesas y mauritanas", reconoce Frontex.

La agencia Europea admite que se ha producido "un vacío" en una zona que aún considera "crítica" en materia de inmigración irregular, como también lo es la zona de la isla de Lampedusa, polo de atracción de inmigrantes en el mediterráneo central. Cuando el último de los medios no españoles dejó el área, Laitinen declaró que, aunque había que seguir con las operaciones en 2007, la situación entonces "no era de urgencia" y estaba "bajo control". "Durante la operación Hera II, que terminó el 15 de diciembre, el flujo de inmigración irregular ha descendido drásticamente", asegura Frontex. Pero desde que los españoles se quedaron solos, han llegado a las islas otro millar de inmigrantes.

La operación europea de control migratorio se reanudará, si todo va bien, a mediados de enero. Los dispositivos Hera III, IV y V ya tienen presupuesto y, según fuentes del Ministerio del Interior, el despliegue está asegurado hasta finales de 2007. Pero, a día de hoy, el despliegue no está totalmente cerrado, a la espera de que Frontex evalúe la situación "de todas las fronteras europeas". Las fuentes consultadas aseguran que, de momento, sólo está confirmada la llegada de un barco italiano, un avión francés y otro finlandés. Dado que no está previsto que la Guardia Costera italiana haga zarpar ninguno de sus barcos antes de las fiestas navideñas, no habrá apoyo naval europeo hasta mediados de enero de 2007. Mientras, España tiene en Senegal las patrulleras Río Ara y Río Palma, que avisan a las tripulaciones de dos barcos senegaleses de los cayucos que avistan para que estos las intercepten, mientras en Mauritania permanece la Río Duero, en vigilancia conjunta con las tres patrulleras senegalesas.

98 'sin papeles' en Almería

Agentes de la Guardia Civil de Adra y El Ejido (Almería) interceptaron ayer a 98 inmigrantes magrebíes y subsaharianos, entre ellos cuatro mujeres y dos niños, que viajaban en dos embarcaciones neumáticas que pretendían llegar al poniente almeriense.

Según explicó la Guardia Civil, la primera de las pateras fue avistada por el Centro Operativo de Servicios sobre las 0.30 en la playa de la Alhamilla, del término municipal de Balanegra. Tras el avistamiento, se montó un dispositivo que concluyó con la detención de 63 sin papeles, todos ellos varones, mayores de edad y que al parecer habían partido de Nador (Marruecos).

Dos horas más tarde Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) detectó el desembarco de otra patera en la playa de Guardias Viejas, en El Ejido, en la que viajaban 35 inmigrantes indocumentados, entre los que se encontraban cuatro mujeres y dos menores de corta edad. Tras comprobar que todos se encontraban bien, los mayores fueron entregados a la policía para la tramitación del expediente de repatriación. Los menores pasaron a la custodia de la Junta de Andalucía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de diciembre de 2006

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