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Reportaje:

Comprar sin rascarse el bolsillo

Mercè Ginebra se gasta en un día 10.000 euros que le tocaron en un sorteo organizado por los comerciantes de Vic

Un total de 340 tiendas para pasear, mirar, escoger y comprar. Y lo mejor, que a la hora de pagar no haga falta sacar el billetero. Para muchos es un sueño que la vecina de Manlleu (Osona) Mercè Ginebra vio como ayer se hacía realidad. Ganadora de la campaña de Navidad de las asociaciones de comerciantes de Centre Vic y el Mercat Municipal de Vic, superó sin problemas el reto de gastarse 10.000 euros en un día. El resultado: un maletero lleno de bolsas con regalos para toda la familia.

La jornada empezó a primera hora de la mañana con una temperatura de cinco grados bajo cero que no invitaba mucho a salir de compras. Pero... ¿a quién no le apetece sentirse Julia Roberts en Pretty woman por un día? A Mercè la idea le pareció estupenda y antes de que el coche llegara a su casa, toda la familia ya estaba en la calle plantando cara al frío. Un divertido botones la esperaba para compañarla, pero antes la afortunada atendió a la prensa. Su esposo, Manel Rivera, evitó el despliegue mediático que la iniciativa comercial había levantado. En segundo plano, su hijo, su cuñado, su futuro yerno y su hija Alicia, la culpable del emocionante día.

Alicia va a casarse con Tomás el próximo abril y ya están envueltos en los preparativos para la boda. En noviembre, ella, su madre y su suegra fueron a buscar un conjunto de ropa íntima para la ocasión. Una inversión de 100 euros que a la larga ha resultado muy provechosa. La tienda obsequió a las tres con participaciones de la campaña de Navidad que quedaron olvidadas en algún cajón de sus casas. Al cabo de las semanas, un compañero de trabajo comentó a Tomás que ya se había celebrado el sorteo y gracias a eso buscaron los boletos, justo el día antes de que caducaran. Mercè fue la ganadora. "Cuando me llamaron y me lo dijeron, no me lo creía. Estaba haciendo la comida y se me quemó", afirma.

Superada la incredulidad, hubo que decidir en qué invertir el dinero. Las bases del premio la obligaban a pasar por un mínimo de 20 tiendas y a no gastarse más del 30% de los 10.000 euros en ninguna de ellas. Para no comprar a ciegas, la familia hizo una reunión y cada cual pidió lo que quería. Han tenido dos semanas de tiempo para escoger y echar cuentas. "No ha sido fácil", explicó Mercè delante de uno de los puestos del Mercat Municipal donde le preparaban un cordero y un cabrito que se van a comer en Año Nuevo.

Con 48 años y ama de casa obligada desde que una fibromialgia la alejó de la fábrica de embutidos donde trabajaba, a mediodía había gastado 3.202 euros y pasado por 11 tiendas. La primera de ellas una joyería: los anillos de boda para su hija. Luego, perfume para ella y colonia para su suegra, ropa y un anorak para el suegro, unos videojuegos y unas sudaderas para el pequeño de la familia, zapatos para el marido y los abuelos, garrafas de aceite de oliva para toda la familia, pescado y marisco para un buen ágape... "El premio nos ha permitido adquirir esas cosas que te gustaría tener pero que nunca compras. Lo hemos repartido entre todos porque a mí no me hacen falta muchas cosas". Lo que sí se se permitió fueron unos "colchones para descansar bien, que es muy importante".

La tarde le cundió, especialmente después de pasar por la tienda de electrodomésticos: tres televisores de plasma, una cámara de vídeo y una minicadena. La factura casi supera los 3.000 euros, el máximo permitido. Unos aparejos de bricolaje y unas lámparas completaron la insólita cesta de la compra. El número de bolsas fue creciendo y al botones le faltaban manos para abarcarlas. "Eso sólo pasa una vez en la vida", dijo Mercè tras gastarse los 10.000 euros. La acompañó todo el día un personaje indispensable, el gerente de Centre Vic, Roger Noguer. Fue el encargado de firmar los cheques después de cada compra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de diciembre de 2006