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Compositor de ballets

Javier Gúrpide ha presentado este año en Madrid y Bilbao sus dos primeras composiciones musicales: los ballets El equilibrista y La malaventura. Son obras inspiradas en la música tradicional española, que nacieron de una grave dolencia que sufrió hace siete años. "Me dije: 'ahora o nunca'. Estudie música de joven y siempre he sido un gran aficionado a todos los géneros, con especial predilección por el ballet, quizás por su carácter narrativo; incluso me atrae más que la ópera", explica.

Gúrpide es más compositor que instrumentista, aunque se maneja bien con el órgano electrico, que toca desde que se instaló en Bilbao a finales de los años sesenta. Entonces completó su formación un sobrino de Jorge Negrete, "que no sé que hacía por allí", pero la afición se mantenía doméstica. Hasta que se puso en serio, en compañía de Juan Antonio Simarro, que le ayudó en el estudio. "Es un amigo de mi hijo que me ha ayudado a manejarme en ámbitos técnicos que desconocía", explica.

Está satisfecho con el resultado, que ha editado en disco RTVE. Ahora sólo espera conseguir estrenar los dos ballets con coreografía. "Es una tarea muy difícil de llevar a cabo en España, donde la danza es minoritaria; estamos en conversaciones con un par de compañías y parece que podremos verlos en escena", aclara.

En la composición pudo tanto el aspecto narrativo como el puramente melódico. "Había pasajes en los que la música surgía de la escena que imaginaba dentro del relato, y en otros, a la inversa: la ausencia de una lógica compositiva ha sido uno de los motores para culminar el trabajo", dice, mientras recuerda que desde El amor brujo de Falla no se había estrenado en España un ballet de inspiración andaluza como La malaventura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 2006