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COLUMNA

El alcalde informa...

El Ayuntamiento de Málaga es ya un figurante en las campañas de publicidad del Ayuntamiento de Málaga. El que importa es el alcalde. Es como si en los anuncios de coches desaparecieran los coches para publicitar lo bien que lo hace el presidente de la empresa. Así como en los anuncios de relojes se venden relojes, o en los de juguetes se venden juguetes, en la publicidad del Ayuntamiento de Málaga se vende a Francisco De la Torre. El alcalde se ha convertido en el operario de las obras municipales, en el albañil de las VPO, en el jardinero de las zonas verdes o en el policía de los atascos. Nada en la ciudad virtual que publicita se hace sin su protagonismo. Su personaje está por encima de la marca, es el Mister Proper de la empresa de limpieza de la ciudad; el calvo de la lotería de las viviendas sociales y el padrino en los banquetes que ofrece a las asociaciones de vecinos.

El Ayuntamiento de Málaga ya no informa del Ayuntamiento de Málaga en los anuncios que paga el Ayuntamiento de Málaga. El que informa es De la Torre. "El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, informa a todos los malagueños de que el Ayuntamiento cumple con el compromiso de situar a la ciudad en la cima del panorama cultural español dotándola de nuevas infraestructuras", reza uno de los últimos anuncios institucionales. El anterior decía: "El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, informa a todos los malagueños de que el Ayuntamiento cumple con el compromiso de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos dotando a los barrios de aparcamientos de residentes y de rotación".

El alcalde de Málaga informa a los malagueños todos los días a costa del bolsillo de los malagueños. Y al final de cada supuesta información, sus asesores siempre nos recuerdan lo mismo en la publicidad: "Francisco de la Torre quiere expresar a todos los malagueños que el ayuntamiento mantiene su compromiso de trabajar... Y en esos puntos suspensivos se añade el compromiso. Una veces para que Málaga sea Capital Europea de la Cultura; otras para que Málaga sea una ciudad más habitable y acogedora. U otras para que Málaga sea más respetuosa con el medio ambiente.

Esta campaña de auto-bombo, rayana en el ridículo, no tendría mayor importancia si la estuviera pagando el Partido Popular y en ella De la Torre se anunciara únicamente como candidato a la alcaldía, pero resulta bochornoso que la haga apoyándose en la institución que representa, y a la que supuestamente tiene que servir. Y lo que es peor, lo está haciendo con el dinero de todos los ciudadanos. El hecho de que pueda ser fundada la sospecha de que el alcalde está preso del fundamentalismo de algunos de sus asesores, no le exime un ápice de la responsabilidad de aparecer últimamente como un alcalde enfrentado con su propia imagen.

En esta línea se enmarca que el alcalde haya vuelto a sentar este año a su mesa a 1.500 representantes vecinales por Navidad. A pesar de que en la anterior comida le llovieron las críticas por semejante desatino, este domingo destinó 50.000 euros en darse un homenaje con el pretexto de homenajear a los demás. Llenó el Pabellón de Deportes con una nueva cuchipanda colectiva. Para ahorrarse las críticas del rumboso banquete, es una empresa privada la que paga el ágape, y además lo abonará desde el anonimato. Con ello no sólo no se ha ahorrado las críticas, sino que el asunto está próximo a convertirse en un disparate, ya que no hay empresa del mundo que se dedique a la beneficencia con los alcaldes y que no les recuerde luego los favores prestados. Con esta última, ya van dos comidas de fraternidad en el mismo año. La anterior costó 60.000 euros, y en esa ocasión, los anónimos que la pagaron fueron legión: todos los ciudadanos con sus impuestos.

A pesar de estos dispendios, De la Torre sigue manteniendo entre los ciudadanos una imagen de político austero y cuidadoso con el gasto público. Sin embargo, la austeridad del alcalde parece últimamente destinada sólo al chocolate del loro. Lo peor de todo es que esa imagen de austeridad la está logrando fortalecer con esas mismas campañas de publicidad que están pagando anónimamente y a escote todos los malagueños.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 2006