El Gobierno de Holanda acepta frenar la expulsión de inmigrantes

El Parlamento holandés dio ayer por bueno el compromiso alcanzado el miércoles por el Gobierno de centro derecha para paralizar las expulsiones de 26.000 inmigrantes irregulares tal y como exigía la mayoría de los diputados. "La operación ha sido un fracaso; el paciente se ha salvado", sentenció Wouter Bos, líder socialdemócrata en la oposición. Su paráfrasis del refrán popular resumía la tensión y el asombro experimentados por la clase política nacional durante una de las crisis constitucionales más inesperadas de su historia.

Para la liberal Rita Verdonk, que se ha quedado sin la cartera de Inmigración, que ha pasado a depender del Ministerio de Justicia, la decisión del primer ministro, el democristiano Jan Peter Balkenende, constituye un grave error. "Ha sido una jornada extraña y muy dura", dijo con semblante sombrío, cuando la mayoría de la Cámara se congratuló de haber forzado su salida del ministerio. A partir de ahora sólo podrá ocuparse del apartado de Integración.

Con Verdonk fuera de combate, la oposición de izquierda -que tiene mayoría parlamentaria y abarca desde la socialdemocracia al Partido de los Animales- quiso saber si podrán quedarse todos los 26.000 sin papeles.

Familias con hijos

Aunque suponía que así será, el Ministerio de Justicia prefiere tomarlo con calma. De momento, sólo confirma los casos de familias con hijos pequeños. También aparecen en las primeras listas de los que no serán echados los inmigrantes en situación de emergencia. "Hay gente que está enferma, es pensionista y no tiene a nadie en su tierra. Otros, como un matrimonio de Irán con un bebé, tienen permiso para la madre y el niño, pero no para el padre. "¿Qué será de ellos?", preguntó Jan Marijnissen, jefe socialista radical.

La respuesta fue vaga, pero alentadora. "No puedo hablar de situaciones concretas. Hay que revisar todos los expedientes", aseguró Ernst Hirsch Ballin, titular de Justicia. Balkenende no pudo ocultar lo difícil que resultó forzar a sus socios de coalición, los liberales de derecha de la propia ministra Verdonk, a plegarse al acuerdo de paralizar las deportaciones de sin papeles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 14 de diciembre de 2006.

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