Cartas al director
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Lenguaje no sexista

En sendos artículos de EL PAÍS del martes y del jueves se proponía el uso no sexista del lenguaje, y en ambos se confundían mecanismos lingüísticos diferentes que requieren diferente tratamiento. Por un lado se aboga por el uso de palabras como jueza, cancillera o azafato. En cada caso la sociedad decidirá con el tiempo -no la Academia- y con el tiempo se verá lo que aquella resuelva; por lo pronto, ese uso no sería muy objetable.

Sin embargo, en el mismo cajón de sastre -con perdón de sastres y sastras- se mete el uso del doble plural del tipo de "alumnos y alumnas" para evitar la "invisibilidad" de ellas. Aquí sí que se mezclan las buenas intenciones con la ignorancia gramatical. La Academia podrá decir lo que quiera y las feministas y feministos también, pero la gramática (el lenguaje o la lengua castellana o española) se elaboró hace al menos un milenio y es intocable mientras no se invente (se cree) un nuevo idioma o idiomo.

Porque puestos a disgregar por géneros, los libros y libretas tendrían que ser negros y negras y los astronautas y astronautos belgas y belgos serían centinelas y centinelos de los espacios siderales y sideralas. Por no hablar de las personas y personos que no se sintieran plenamente identificados, identificadas, incluidos e incluidas en uno de los dos elementos del binomio, por lo que quizá habría que hablar de alumnos, alumnas y alumnes (o algo parecido) o incurriríamos en invisibilidad por razones de sexo. Sería imperdonable e imperdonabla.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 01 de diciembre de 2006.

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