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La oposición de México está dispuesta a boicotear mañana la investidura de Calderón

Los legisladores toman la tribuna de la Cámara de Diputados tras una batalla campal

Nadie puede garantizar en México que la investidura de Felipe Calderón como presidente de la República transcurra mañana con normalidad, después del bochornoso espectáculo protagonizado el martes por los diputados que libraron una batalla a tortazo limpio en la sala de sesiones. Los coordinadores parlamentarios firmaron un pacto de no agresión, pero la tribuna de oradores sigue tomada por legisladores del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) y del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), que no acepta el triunfo de Calderón.

Los legisladores del PRD (izquierda) están dispuestos a reventar la ceremonia de investidura presidencial. El único acuerdo que habían logrado al cierre de esta edición Héctor Larios, líder de los diputados panistas, y Javier González Garza, de los perredistas, fue el de guardar la compostura y no transformar de nuevo la sala de sesiones parlamentaria en un cuadrilátero de boxeo.

Las numerosas reuniones y consultas entre dirigentes de los grupos parlamentarios sirvieron de poco para lograr un acercamiento de las posturas. El PRD, que lidera el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, se mantiene firme en su voluntad de entorpecer la toma de posesión del presidente electo Felipe Calderón, a quien considera "presidente espurio", y el PAN insiste en que la ceremonia se celebrará en la sala de sesiones de la Cámara de Diputados, tal y como establece la Constitución.

El presidente del PRD, Leonel Cota, anticipó el martes por la noche, después del escándalo de la noche del martes, que los diputados de su partido seguirían atrincherados en la tribuna de la Cámara de Diputados hasta el viernes día 1 de diciembre, la tradicional fecha del traspaso presidencial en México. "Vamos a resistir", advirtió.

Por su parte, el líder panista Santiago Creel descartó que la ceremonia de investidura pudiera realizarse en otro escenario. "Será en San Lázaro ", aseguró.

Ante este callejón sin salida, el presidente de la mesa directiva de la Cámara, Jorge Zermeño (PAN), advirtió que de ser necesario, "si las circunstancias así lo demandan", se recurrirá al uso de la fuerza pública en el interior del recinto.

Los anales de la historia

El despliegue de efectivos de la Policía Federal y del Estado Mayor Presidencial entre los belicosos diputados parece poco probable, por el riesgo de empeorar la situación. Un eventual enfrentamiento entre parlamentarios y policías en la sala de sesiones del Legislativo ante delegaciones oficiales de todo el mundo, pasaría a los anales de historia política de México. Un centenar de dirigentes internacionales están invitados a la investidura de Calderón, entre ellos varios presidentes latinoamericanos, George Bush, padre del presidente de Estados Unidos y el heredero de la Corona española, Felipe de Borbón.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), que monopolizó el poder en México durante más de siete décadas, hace hoy malabarismos políticos para mantenerse al margen de la dura pugna entre el PAN y el PRD. Los priístas son la tercera fuerza en el Parlamento y sus votos son imprescindibles para garantizar la gobernabilidad en un México donde ningún partido tiene la mayoría. El martes, los diputados del PRI asistieron como meros espectadores a la batalla campal que escenificaron sus señorías panistas y perredistas.

El presidente del Senado, Manlio Fabio Beltrones (PRI), propuso que la toma de posesión se celebrara en otra sede "para aligerar la crispación" y, en este mismo sentido, sugirió que el presidente saliente, Vicente Fox, no acudiera a imponer la banda presidencial a su sucesor. El PRD responsabiliza en gran parte al Gobierno foxista de intromisión a favor de Calderón durante la pasada campaña electoral. El líder de los diputados del PRD insiste en que "la única propuesta del PAN es que nos rindamos. No puede ser. No podemos aceptar la presencia de Fox como si nada hubiera pasado". González Garza añadió: "Hay una situación de crisis. No es un asunto normal". Le replicó el coordinador parlamentario del PAN, Héctor Larios, quien aseguró que sus diputados sólo trataron de impedir que el PRD tomara la tribuna de oradores para boicotear la ceremonia de mañana. "Si nos retiráramos dificultaríamos la toma de posesión del presidente electo y haríamos un daño enorme al país. Tenemos que mantenernos las 72 horas".

Botellas, latas y restos de comida

La diputada del PAN Violeta Lagunes lanzaba botellas, latas y restos de comida que tenía a su alcance contra Víctor Varela, diputado del PRD, que intentaba sin éxito subir a la tribuna de oradores de la Cámara de Diputados. El legislador de larga cabellera rodó por los suelos mientras la agresiva diputada, abogada de Puebla, seguía arrojando objetos desde la mesa presidencial. En otros rincones de la sala de sesiones, sus señorías se agarraban de la corbata, propinaban manotazos, empujones y patadas entre gritos histéricos. Más de un diputado voló literalmente por los aires entre espectaculares carreras. Los del PRD llevaron la peor parte, a juzgar por el parte de heridos de guerra. Aleida Álvarez, del Distrito Federal, sangraba por la nariz, Juan Darío Lemarroy, de Veracruz, tenía un tobillo dañado, Susana Monreal, de Zacatecas, se quejaba de varios pisotones, y Alberto López, del estado de México, fue evacuado en silla de ruedas. A medianoche, empezaron a llegar colchonetas, mantas y sacos de dormir. Previamente, la mesa presidencial se había convertido en un improvisado comedor, donde los diputados devoraban tacos y bocadillos. Se colocaron algunas pancartas con consignas políticas. A las tres de la mañana algunos entonaron rancheras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de noviembre de 2006

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