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Fraga advierte que pactar con terroristas es "jugar con fuego"

El senador del PP aboga en un homenaje por el "equilibrio entre la unidad y la regionalización"

Ministro franquista, padre de la Constitución, líder de la oposición, presidente de la Xunta de Galicia y senador. De todas esas etapas, los recuerdos más gratos para Manuel Fraga provienen de la penúltima, según dijo en el homenaje que se le tributó ayer en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. En su discurso, Fraga no dejó de lado la política y advirtió de que aceptar tratos con grupos terroristas "que pueden imponer fórmulas destructivas" es "jugar con fuego".

Hacia los 16 años, Manuel Fraga Iribarne volvió de unos ejercicios espirituales en el monasterio de Samos (Lugo) con cierta vocación religiosa, pero finalmente concluyó que "hay cosas que sólo se pueden hacer desde la política". Con esta revelación iniciaba su discurso Manuel Fraga en el homenaje que le ofrecía la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas, de la que es miembro. Al acto, que fue presidido por los Reyes, asistió Mariano Rajoy y José María Aznar.

"Mi siglo es el siglo XX de nuestra era, ampliado por los años de este XXI que la infinita misericordia de Dios me conceda en él". Manuel Fraga inició su discurso remontándose a su infancia y a lo que llamó los "años dramáticos" (1936-1939): "Me dije a mí mismo: 'Esto no puede volver a pasar". Primogénito entre 12 hermanos, Fraga recordó los orígenes humildes de su familia, desde su abuelo paterno, carpintero de aldea, al materno, un maestro albañil. Antes de entrar en el extenso relato de la formación "de la que surgieron ideas y propósitos que han inspirado mis quehaceres de pensador y mi actuación política".

Crisis del Estado

Fraga, de 84 años, recogió "abrumado" los elogios y recordó que respetaba igualmente las críticas, aunque luego apostilló: "No siempre la propia sociedad es la que mejor entiende sus mejores intereses". Anunció un discurso académico y no político, pero no cumplió, aunque dejó el capítulo titulado "La crisis del Estado" para el final. Apostó por el regionalismo basándose en su experiencia como presidente de la Xunta de Galicia, la etapa más feliz de su vida. "Desde mi querida región natal, la admirable Galicia, a cuyo servicio dediqué los 16 años más gratos de mi vida política, creo que la solución más adecuada a este problema no es la fragmentación de los Estados sino su regionalización", explicó Fraga.

Esa regionalización es "la solución correcta a nuestros problemas", dijo el senador para después cargar contra la política antiterrorista del Gobierno socialista. "Es jugar con fuego aceptar tratos de grupos terroristas", dijo. Para Fraga, no apoyar "la sabia combinación de la unidad nacional y el regionalismo" sería "volver a nuestro trágico siglo XIX, rechazar la evidencia de lo logrado en España en los últimos 30 años y destruir la obra de los siglos, mirando a la prehistoria y sus tribus".

Previamente, el rector de la Universidad Rey Juan Carlos, Pedro González-Trevijano; el director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes, y el presidente del Instituto de España, Salustiano del Campo, habían presentado al homenajeado con palabras como las que siguen: "Para los españoles ha sido siempre fácil saber dónde estaba Manuel Fraga"; "español, apasionado y sensato, vehemente y razonable, tempestuoso y directo"; "consecuente", sonó más de una vez entre los invitados al acto.

El acto fue presidido por los Reyes y acudieron los ex presidentes José María Aznar y Leopoldo Calvo Sotelo, así como el líder del PP Mariano Rajoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de noviembre de 2006