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Reportaje:

Togas que huelen mal

El abogado Josep Maria Loperena saca los colores a los jueces en 'El circo de la justicia'

Para el abogado, escritor y actor teatral Josep Maria Loperena (Lleida, 1938) la toga es una prenda de vestir que "huele mal". Por eso también apestan los magistrados que la utilizan y, en general, el mundo de la justicia. Loperena presentó ayer en Barcelona El circo de la justicia (Flor del Viento), un libro en el que saca los colores a decenas de jueces, fiscales y abogados que, con sus actuaciones desafortunadas, han contribuido a degenerar el ambiente que se respira en juzgados y tribunales de media España.

Loperena remarcó el carácter humorístico y satírico del libro, que destapa las "bufonadas, cuchufletas y tejemanejes" de los que llevan toga. Y lo hace con un lenguaje sencillo, alejado de la retórica "ininteligible y peligrosa" de los jueces. "Está escrito para el pueblo". La obra está repleta de anécdotas jocosas y truculentas, poco conocidas para el gran público. Por ejemplo, Loperena cuenta que el ex magistrado Luis Pascual Estevill, condenado a nueve años de cárcel por extorsionar a empresarios, era extremadamente tacaño. "No era capaz de pagar ni un café", evocó.

Autor también de Memoria de los otros (en la misma editorial) y de la novela Ulls de Falcó (Columna), la trayectoria de Loperena en la abogacía es extensa. Fue defensor de Els Joglars en el caso de La Torna y de Lluís Llach contra Felipe González, por incumplir el compromiso electoral en relación con la entrada de España en la OTAN. Además, dirige la denuncia que miles de actores interpusieron ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya contra José María Aznar por su intervención en la guerra de Irak.

"Hace 20 años, un libro como éste no podría haberse publicado", aseguró Loperena, quien reconoció además que el libro constituye una crítica dura y mordaz, y que algunos de los personajes que aparecen (con nombres y apellidos) "podrían sentirse molestos". Según el autor, el libro puede entenderse como un toque de atención para mejorar la Administración de justicia. "Yo quiero una justicia asequible, libre y alejada de la parafernalia". O sea, nada de togas hediondas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de noviembre de 2006