Investidura del presidente de la Generalitat

Saura sostiene que la "complicidad" y la "confianza" presidirán la relación entre los partidos de la Entesa

Si algo temen tanto la sociedad catalana como los tres partidos que forman la Entesa es que de la renovada alianza vuelvan a surgir las crisis, los desencuentros y las polémicas que hirieron de muerte el anterior Gobierno tripartito. Por esta razón, los líderes del Partit dels Socialistes (PSC), Esquerra Republicana (ERC) e Iniciativa Verds-Esquerra Unida (ICV-EUiA) se han esforzado en tranquilizar al electorado que volvió a depositar la confianza en ellos y a la sociedad en general de que la seriedad y el rigor serán los ejes del nuevo Gobierno. De esta forma piensan cumplir el deseo de José Luis Rodríguez Zapatero, que, en voz alta, reclamó que el sosiego reine en Cataluña durante los próximos cuatro años.

En su discurso de ayer, el líder de ICV-EUiA, Joan Saura, hizo un llamamiento a los tres partidos que formarán el nuevo Gobierno a superar las diferencias y que la "complicidad" y la "confianza" sean las "ideas clave" que presidan las relaciones entre ellos. Es más, se mostró convencido de que cualquier discrepancia entre PSC, ERC e ICV-EUiA será nimia en comparación con los puntos que tienen en común: primero, la "diagnosis" de la situación actual de Cataluña, con la necesidad de reforzar su Estado del bienestar, y segundo, la "solución" a los retos sociales y económicos y el "objetivo" de hacer de Cataluña uno de los países "más avanzados y modernos" de Europa.

En este sentido, Saura admitió que el principal reto al que se enfrenta el nuevo Ejecutivo consiste en convertir la "pluralidad" y la "estabilidad" en las dos caras de la misma moneda del buen Gobierno.

Mostrando su "plena confianza" en José Montilla, Saura dejó caer que gracias a su crecimiento electoral se ha podido prolongar la alianza de izquierdas que tantas veces reclamó durante la campaña electoral.

Infraestructuras polémicas

Sin pasar por alto por las discrepancias todavía no resueltas entre los miembros del Gobierno en torno a asuntos estrátegicos como el Cuarto Cinturón o la interconexión eléctrica con Francia, Saura recordó que el progreso de Cataluña no pasa por ciertas infraestructuras. "Cada vez hay más gente que entiende que infraestructuras no son sólo carreteras", aseveró.

Además, insistió en la necesidad de aplicar un modelo productivo que pase por la modernización ecológica (advirtió en no pocas ocasiones sobre los peligros del cambio climático); por una mayor inversión en I+D y por la erradicación de la temporalidad y la precariedad laboral para conseguir empleo de calidad.

Saura rechazó una por una las descalificaciones que desde las filas de CiU se han formulado contra la renovación del pacto de la izquierda. Afirmó rotundamente que, contra lo que sostiene CiU, el nuevo Gobierno "no es fruto de una maniobra" partidista, su negociación entre los tres partidos "no ha sido una farsa", la mayoría parlamentaria que lo apoya "no es débil" y "no obedece a un reparto del poder" entre cúpulas de partido sino que representa la expresión de la "normalidad democrática". El simple reflejo, dijo, de "la mayoría social de izquierdas" existente en Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 24 de noviembre de 2006.

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