Reportaje:

'Made' in Politécnica

El campus de Vera acoge una feria que exhibe los inventos más destacados que han salido de sus laboratorios

Un exprimidor de naranjas que no necesita ser lavado; un automóvil que conduce solo; berenjenas "saludablemente mejoradas"; sistemas biométricos para el reconocimiento de huellas; o un aparato para medir el grado de maduración de los quesos sin necesidad de dañarlos. La sala de exposiciones de la Universidad Politécnica se abrió la semana pasada mostrando algunos de los más destacadps inventos salidos de sus laboratorios. Poco después manadas de chavales de colegios e institutos recorrían la sala en un acto de promoción de la ciencia y captación de alumnos.

¿Quién no ha sentido pereza alguna vez ante la perspectiva de hacerse un zumo y tener que limpiar luego el exprimidor? Un grupo de la Politécnica cree haber dado con la solución: un exprimidor eléctrico que funciona con fundas o cartuchos de plástico desechables, "como los vasos de cumpleaños de toda la vida". Se colocan sobre el auténtico exprimidor, se hace el zumo, y luego se tiran a la basura. Brillante, siempre que no se mire desde una óptica ecológica.

En la sala del rectorado de la Politécnica pueden encontrarse tres tipos de vehículos que funcionan solos. El primero parece de juguete, pero es capaz de seguir un trazado prefijado a través de un lector óptico. El segundo es un auténtico automóvil. Un "vehículo autoguiado" que puede recorrer rutas en un circuito cerrado como el campus de la universidad.

El último es una carretilla elevadora de proporciones importantes a la que, según una de las guías de la Feria de los inventos, sólo habría que decirle: "Quiero la caja 56 que está en el estante 5C. Y ella lo llevaría hasta la puerta". Tanto el automóvil como la carretilla llevan incorporados unos sensores que los hacen detenerse en el caso de que alguien se cruce en su camino.

"Esto es la expresión de la investigación que hace la universidad y le transfiere a la sociedad", afirma el director de Comunicación de la Politécnica, Antonio Hervás. "Algunos son resultados a medio o corto plazo, y otros provienen de investigación a largo plazo. El caso del coche autoguiado, por ejemplo, se basa en teorías del control que se vienen realizando desde hace 10 ó 15 años". Al lado de Hervás se exhibe un sistema de reconocimiento biométrico que, aseguran, utiliza "la Policía para el reconocimiento de huellas", y que permite numerosas aplicaciones, como el del control de accesos a través del examen de la palma de la mano.

Cerca de allí se muestra un sistema de control de rutas desarrollado para el Desafío Español en la Copa del América; y está también el Taronget, el bólido de bajo consumo capaz de recorrer centenares de kilómetros con menos de un litro de combustible.

La estrella de la feria, sin embargo, es probablemente el "equipo de ultrasonidos de señal para la clasificación de quesos en función del tiempo de madurez", que sirve también para detectar defectos. La técnica alcanzó cierta notoriedad hace unas semanas, después de que le fuera concedido un premio Ig Nobel, los galardones que la revista Annals of Improbable Research, vinculada a varias asociaciones de Harvard, entrega a los "trabajos que no pueden o no deben reproducirse".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 19 de noviembre de 2006.

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