Crítica:Crítica
i

Sonriente porvenir

Presente y pasado se funden en este relato evocativo que la voz del narrador reconstruye desde un caserío gallego. Se trata de un proceso educativo en tres etapas, una educación estrictamente revolucionaria en Cuba, un complemento oscuro y desigual en la Unión Soviética, el lugar en el que "los mitos que me habían sido incrustados pervivían", y un final concluyente en Galicia. Su madre es una mujer africana de raza negra, bailarina de gran atractivo sexual perteneciente a la etnia lukumí; su padre, un "gallego de pelo dorado", llegó a la isla para hacer la revolución y pronto pasó a la élite.

Pero más que de la vida del narrador, el libro se ocupa de explicar la vida y milagros de numerosos antepasados de su árbol familiar dando lugar a un verdadero exceso. Se diría que en lugar de una vida propia y directa, el narrador ha asumido una experiencia vicaria, las peripecias de sus antepasados sustituyen con ventaja las experiencias propias. Entre los mejores pasajes se encuentran las páginas dedicadas a relatar cómo el padre del protagonista se hace servir como un rajá en los círculos revolucionarios. Ahí están las críticas más acerbas de las que el narrador nunca se priva a la férrea dictadura castrista. El desilusionado protagonista cuenta su actuación como pionero en los campamentos revolucionarios y su interés por aprovecharse de la situación de privilegio en que se encuentra. No es jamás un buen camarada, sino alguien fascinado por la idea de estar bien dotado sexualmente. Con evidente ironía, podrá exclamar al final de un capitulo: "El porvenir me sonreía". Por momentos, la novela ofrece una interesante perspectiva sobre el género picaresco, pero el tono global de reportaje periodístico es perjudicial así como también lo poco perfilada que queda al cabo la figura del protagonista.

LUKUMÍ

Alfredo Conde

Bruguera. Barcelona, 2006

214 páginas. 14,50 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 17 de noviembre de 2006.

Lo más visto en...

Top 50