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COLUMNA

Sugerencia

Así que George W. Bush está abierto a cualquier sugerencia sobre Irak. Defíname sugerencia. Si Nixon estuviera vivo, el antiguo azote de Vietnam -aunque hubo varios: Kennedy, Nixon, Johnson- le sugeriría que no tuviera complejos y que lanzara la atómica, como quiso hacer con el país asiático, el mismo con el que hoy Estados Unidos mantiene ahora relaciones comerciales. Es de temer que Bush Jr. desee que le sugieran algo que esté de acuerdo con su expeditiva forma de pensar, quizá algo para salir corriendo de allá con el pavo de cartón bajo el brazo pero no para arreglar, reparar, pedir perdón, ayudar en serio a la reconstrucción -si ello es posible- y entregarse a hacer obras de misericordia, con el corsé de Madonna puesto, el resto de sus días. George padre le ha mandado a su comité de parados en desuso, ese consejo de ancianos encabezado por un James Baker que en el 91 se ofrecía a los países del Golfo -y le aceptaban- para recuperarles lo que les adeudaba Sadam Husein -vía subvención del Gobierno norteamericano-, a cambio de una comisión. Listo, el tipo. ¿Cuánto habrá pedido por ayudar a que George hijo vomite la atragantada galleta mesopotámica? Hablando de tragar, el mundo traga. Que esto va a cambiar, que con los demócratas... Con los demócratas lo único que va a mejorar es el nivel de vida de los súbditos de EE UU.

En cuanto a la realidad, aquí, en Oriente Medio, desde donde escribo: en la calle, la gente se encoge de hombros. En los periódicos de la región los analistas se encogen de artículos. En general todos andan encogidos de ánimos. Porque la realidad es que Bush, cuando quiere planificar lo por venir, llama a Ehud Olmert. La realidad es que en el Gobierno israelí, que gobierna a Bush, el vicepresidente es un nazi -ser nazi, hoy, consiste en ser racista con los árabes- ultraderechista reconocido llamado Avigdor Lieberman, que postula la solución chechena para Gaza y Cisjordania y la solución chipriota para segregar a los árabes israelíes.

Hay que detener a Israel. Hay que decir la verdad acerca de sus matanzas, su codicia y su racismo absoluto. Hay que revelar Deir Yassin (masacre de palestinos: 1948) para denunciar su Gaza (masacre de palestinos: 2006).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de noviembre de 2006