Cartas al director
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Aniversario de Negrín

Universitat Pompeu Fabra, Barcelona - 15 nov 2006 - 23:00 UTC

Para aquellos que no deseamos olvidar de dónde venimos y queremos evitar la consideración de huérfanos históricos que algunos prefirieron imponernos durante mucho tiempo, el artículo del profesor Moradiellos (EL PAÍS, 11 de noviembre) y el documental ofrecido por La 2 recientemente nos consuelan. Juan Negrín está siendo la última figura política de la Guerra Civil recuperada por nuestros medios de comunicación. El artículo citado hace justicia sobre un personaje odiado por la derecha y, digamos, poco querido por el PSOE al que perteneció y el PCE al que algunos supusieron entregado. Pero, quizá por razones de espacio, Moradiellos recuerda sólo brevemente su figura científica.

Negrín fue un investigador importante de su época. Como ha recogido el profesor Josep Lluís Barona en varias de sus obras, contribuyó al desarrollo de la ciencia biomédica en España desde su laboratorio de la Universidad de Madrid. En esencia, Negrín no fue un médico, aunque licenciado en Medicina, sino un científico entregado a llevar a España el modelo que había aprendido en Alemania.

Tras su llegada a la cátedra en 1922, estimuló el pensamiento científico y las investigaciones que ya había iniciado en el laboratorio de fisiología de la Residencia de Estudiantes creado por la Junta de Ampliación de Estudios bajo los auspicios de Santiago Ramón y Cajal. Más tarde, como secretario de la Facultad de Medicina en 1923 y asesor técnico de la Ciudad Universitaria en 1927, contribuyó a organizar unos magníficos laboratorios de investigación comparables a los de los países europeos más avanzados de la época. Gracias a su tesón, la cátedra de Fisiología de la Universidad de Madrid se convirtió en un centro científico de excelencia de la época.

Y un último apunte: ¿alguien recordó, cuando se concedió el Premio Nobel de Medicina a Severo Ochoa, que éste se formó con Negrín en Madrid y que cuando quiso salir de España en 1936 fue éste quien le otorgó el salvoconducto para ello con una excusa que sabía falsa? ¿Qué habría ocurrido si Ochoa hubiera sido movilizado y enviado al frente en una unidad de sanidad militar? Quizá Ramón y Cajal seguiría siendo el único español con semejante galardón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 15 de noviembre de 2006.

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