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Las zonas donde se detecta el hongo sufren dos años de cuarentena

La normativa aprobada por el Ministerio de Agricultura indica que, en los casos en que se detecte el hongo, debe eliminarse en el mismo lugar el material afectado, si fueran masas forestales. Sólo existe la posibilidad de trasladar el material, para su conversión en papel o tableros, a serrerías autorizadas con secadores donde la madera debe calentarse a 56 grados durante al menos 30 minutos. El riesgo de propagación de este hongo es tal que el decreto incluye la obligación de desinfectar las herramientas de explotación, "especialmente las de corta y poda, después de efectuada la operación en cada ejemplar". El ministerio establece una cuarentena de dos años en las zonas donde se haya detectado el fusarium.

De acuerdo con un artículo publicado por la investigadora en sanidad forestal del laboratorio vasco Neiker Eugenia Iturritxa en el número de septiembre de la revista Euskadi Forestal, "los tratamientos curativos nos son eficaces" y "hay que limitarse a ir eliminando los pies [árboles] afectados". A este fin responde la obligación de detectar los focos mediante prospecciones y "la eliminación in situ del material vegetal afectado". Iturritxa es la máxima investigadora en este campo que tiene la Administración vasca.

En el último número de la revista Sustraia, que publica el Departamento de Agricultura, Pesca y Alimentación, se comenta un estudio realizado por encargo de la Diputación de Vizcaya sobre el pino radiata. El informe no analiza el problema del fusarium ni sus riesgos para el sector. Trata de los proyectos empresariales en torno al pino radiata, tanto de cultivo como de aserraderos y de la necesidad de contar con explotaciones mayores. El precio de la madera en Euskadi no hace más que descender (ver gráfico) y la producción de la comunidad autónoma compite con maderas de nuevos países miembros de la UE a precios más competitivos.

20.000 propietarios

A esta crisis del sector, que se resiente por la existencia del fusarium, se enfrentan 20.000 productores forestales con parcelas de pequeñas dimensiones, que en muchos casos comparten con otra actividad. En la revista Sustraia se recoge una encuesta de la UPV en el que se determina que el 71% de los que cuidan los bosques tienen más de 50 años, el 25% cree que replantar no es rentable, y el 33% opina que no hay alternativas.

Hay expertos que consideran difícil que el hongo se pueda extender a zonas más frías, ya que su pervivencia tradicional es en climas más templados como los del norte de México o las provincias que al rozar el Cantábrico tienen un clima ligeramente más templado que en el interior. "Este hongo necesita humedad y temperaturas suaves". En Euskadi, según las estimaciones del sector, la mayor afección se da en Guipúzcoa, porque en Vizcaya se ha optado más por plantar eucaliptos, en vez de pinos, en las zonas más cálidas y costeras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de noviembre de 2006