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El avance del mar daña e inutiliza la desaladora de Blanes

La primera planta desaladora de agua marina de Cataluña, inaugurada en Blanes en 2003, quedó fuera de servicio el pasado jueves tras sufrir importantes daños. La Agencia Catalana del Agua (ACA) atribuyó los "serios destrozos" a la continua regresión de la línea de la costa, agravada por el temporal marítimo de los últimos días.

Los principales daños se localizan en la infraestructura de la caseta de transformación, donde han resultado afectadas las instalaciones eléctricas de cinco de los nueve pozos que captan el agua mar adentro. Los responsables de la planta ordenaron, la tarde del jueves, la desconexión de los pozos todavía operativos, en previsión que los daños pudieran afectar a elementos más importantes de la instalación eléctrica. El paro de la desaladora fue comunicado al Consejo Comarcal del Maresme, al Consorcio de la Costa Brava y al Ayuntamiento de Blanes, que gestionan la distribución del agua.

El ACA mantiene que la avería se ha producido en una época del año en que la demanda de agua es mínima y que los pozos del acuífero de la Tordera, con buenas reservas, garantizan el suministro. El ACA no ha concretado cuándo podrá volver a funcionar la desaladora, pero asegura que restituirá el servicio cuando las condiciones marítimas permitan acceder con seguridad a la zona afectada para reparar las conexiones inutilizadas. Estas conexiones eléctricas deberán ser desplazadas para evitar futuras afectaciones. El avance del mar, una preocupación constante para los responsables de la desaladora, ha acabado afectando también a los elementos de protección contra los temporales, como el rompeolas. El ACA prevé iniciar la tramitación urgente de las actuaciones de reposición de estos materiales y evitar la actual desprotección de las instalaciones frente a futuros temporales.

La construcción de la planta, que costó unos 29 millones de euros, supuso un incremento del precio del metro cúbico de agua para los usuarios de unos 15 municipios de las comarcas del Maresme y la Selva. Mediante un procedimiento de ósmosis inversa, la desaladora elimina los componentes salinos del agua y la remineraliza.

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