Reportaje:Fútbol | Una epidemia de lesiones sacude la Liga

Un problema 'cruzado'

Petrov, el último de una lista de nueve jugadores que se han roto los ligamentos de la rodilla en sólo tres meses

"Es muy duro ir cada mañana al entrenador durante todo un año para dar un parte médico de bajas con los mismos protagonistas", se compadece el doctor Manuel Beaus, cuatro años en la nómina del Atlético, de su colega y ex compañero José María Villalón, jefe de los servicios médicos rojiblancos. Hoy se operan, por riguroso turno, Maxi Rodríguez y Martín Petrov. Cuando el argentino abandone el quirófano con su ligamento cruzado de la rodilla recompuesto, se recostará en la misma camilla el búlgaro. El encargado de la minuciosa reconstrucción de "una pieza que es como el filamento de una bombilla" será el doctor Pedro Guillén.

En menos de una semana, los dos rojiblancos han visto cómo las costuras de sus rodillas saltaban. Los dos, por un gesto fortuito. Y no son los únicos. Desde agosto, la lista de afectados por la misma fractura es de nueve futbolistas de primer nivel: Gonzalo Rodríguez y Pirés (Villarreal), Marchena (Valencia), Bodipo (Deportivo), Óscar López (Nàstic), Cicinho (Real Madrid), Tiko (Athletic) y los citados Maxi y Petrov. Todos los implicados son "optimistas" y dicen que volverán a jugar pronto. Un error, según algunos médicos, que denuncian que se anteponen "los plazos y las prisas del fútbol a la verdadera curación". Hay quien considera que "no es casualidad" la epidemia de roturas.

"Algunos médicos se han contagiado de la vorágine del fútbol y olvidan la curación", dice un docto

"Hay que estabilizar las rodillas con los músculos y los ligamentos con una buena preparación física", explica Walter di Salvo, preparador del Manchester United. Una opinión compartida por Beaus, que compara esas articulaciones con los vientos que envuelven un mástil. "Hay que invocar en el trabajo veraniego a los buenos vientos", insiste Beaus, que, sin embargo, no cree que la epidemia de roturas sea "unifactorial". "Me parece que se trata más de la fatalidad que de otro aspecto", comenta el ahora doctor del equipo de baloncesto del Madrid: "En medicina, nunca hay una sola causa".

La lesión de Maxi se achacó al estado del césped, calamitoso, de la Nueva Condomina. Sin embargo, el propio Guillén, analizando cada secuencia del percance, llegó a la conclusión de que podría haber sucedido lo mismo en cualquier otro momento. "El césped del Calderón está estupendo y la lesión de Petrov es la misma", apunta otro experto.

Los clubes de fútbol, paradójicamente, están mucho más preparados que antes. Ahora, precisan, se incluye en el organigrama médico a una persona responsable de prever estos problemas. "Se lleva un estudio pormenorizado de cada jugador y sus puntos débiles", explican, para "fortalecer los lugares que puedan ser problemáticos". Además, hay un empleado encargado de la tarea de recuperar a cada lesionado. En el caso del Atlético, de Maxi y Petrov, esa tarea le corresponde a Óscar Pitillas, "un tipo muy bien preparado".

Sin embargo, el doctor Genaro Borrás, médico de la selección española, cree que algunos de esos equipos de profesionales "han perdido la perspectiva médica". Y se explica: "Se insiste en la recuperación lo más rápida posible y no en la curación completa. Se contagian de la vorágine del fútbol". Para Borrás, no es casualidad lo frecuente del "problema del ligamento cruzado". Se debe a tres factores: "Sobrecarga de trabajo no proporcional al descanso, falta de prevención con objetivos médicos equivocados y continuas faltas sobre los jugadores". Sobre todo, según Borrás, al primer factor: "El cruzado es como un dedo y se va debilitando a base de golpes. Casi todas estas roturas son a causa de un golpe de gracia final. Ya estaban dañados de antes. Se rompen por fatiga".

Una fatiga que podría evitarse. "En otros países hay planes completos de prevención. Habría que sentarse y entre todos analizar el problema. No es casualidad", zanja Borrás.

Las crónicas de los sucesivos percances hablan de "un mal gesto", de un tropezón absurdo, de "mala suerte". Pero estas roturas, que también pueden ser "a causa de un fuerte traumatismo", ocurrieron en un momento inesperado y sin causa aparente. Los motivos están escondidos en la cuenta atrás de unas rodillas sometidas a "una sobrecarga continua".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 15 de octubre de 2006.

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