Reportaje:

Ferry's recupera el aliento

El juez pone fin al proceso concursal con una quita del 65% de la deuda de la empresa textil

Géneros de Punto Ferry's recupera el aliento. La quita del 65% de la deuda de 65,8 millones de euros que arrastraba la industria textil, acordada en junio, ha sido clave para que el juez haya ordenado esta semana la retirada de los administradores concursales. Ferry's ha adelgazado, ha reordenado su estrategia y la cartera de pedidos para la próxima temporada ha crecido un 24% en el primer semestre del año. El plan de viabilidad estimaba un crecimiento de la producción en torno al 10% para 2006, pero el alza de pedidos desborda esa previsión.

Ferry's facturó 24 millones de euros en 2005 y el plan de viabilidad estima un alza de producción en torno al 10% para 2006
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José Luis Pons, actual responsable de Ferry's, entró en contacto con la empresa textil en febrero de 1995. Ferry's tenía entonces 1.700 empleados. Servía ropa interior al Ejército por valor de 4.000 millones de pesetas (24 millones de euros) al año, pero por debajo del precio de coste. La familia Ferri mantenía el control del negocio, pero el grupo francés Davanlay (fabricante de Lacoste o Yves Saint Laurent) controlaba el 43% del capital desde 1988 y las relaciones entre ambas partes fueron tormentosas. La empresa se declaró en suspensión de pagos en enero y Pons llegó a Ferry's como representante legal de los franceses que intentaban salvar algo de una inversión que había rondado los 12 millones de euros.

"En aquel momento, la viuda de Jaime Ferri y sus hijas se comunicaban a través de cartas abiertas en los periódicos", recuerda Pons. La negociación entre las partes resultó demoledora. El consejo de administración estaba repleto de apellidos de postín y sus componentes dimitieron a las primeras de cambio. "Yo apenas tenía 35 años, venía de un bufete de Valencia y me encontré tomado decisiones que no me correspondían".

Respaldo institucional

La Generalitat valenciana, que había convertido el futuro de Ferry's en argumento de la campaña de las elecciones autonómicas de mayo de 1995, decidió respaldar a dos empresarios catalanes, Luis del Castillo y Carlos Dobarro, que asumieron sucesivos recortes de plantilla y diversos planes de viabilidad, hasta que perdieron el favor de la Administración autonómica y solicitaron un proceso concursal en marzo de 2005. Pons, que había servido como administrador, asumió la propiedad de la empresa en noviembre de 2005.

La nueva ley concursal, que permite pactar quitas diversas entre acreedores privilegiados y ordinarios, ha sido clave para recuperar el aliento. Ferry's debía más de 30 millones de euros a la Seguridad Social, la Hacienda pública y el Fondo de Garantía Salarial. "La mayor parte de la deuda se acumuló en 1995 y 1996, cuando los recargos de Hacienda eran del 20% y los intereses de demora del 11%", asegura Pons. Bancaja (15 millones de euros) y la CAM (1,2) eran los otros grandes acreedores, junto al Instituto Valenciano de Finanzas, una entidad pública de la Generalitat valenciana que había acumulado 7,7 millones de euros como acreedor privilegiado y otros seis como acreedor ordinario. La quita acordada en conjunto ha recortado la deuda a 24 millones de euros. "La mitad se cubrirá con la venta de la factoría de Canals, para el resto hemos negociado pagarla en diez años con dos de carencia, algo que podemos asumir", certifica Pons.

Las instalaciones de Ferry's en Canals, a 50 kilómetros de Valencia, son reflejo de la antigua grandeza de la empresa industrial. El parqué de la sala del consejo es de primera calidad, pero es evidente que no se ha acuchillado desde hace medio siglo. Las naves, que se levantaron en las afueras del pueblo, han sido engullidas por el casco urbano. Los 240 empleados que trabajan en la factoría apenas ocupan una cuarta parte de las instalaciones. El departamento de confección sigue siendo relevante, pero gran parte de las piezas tintadas y cortadas se trasladan a una factoría en Túnez para su confección definitiva. Los trabajos de embalaje se han trasladado a pequeños talleres de la localidad y dan empleo a decenas de discapacitados.

Competencia asiática

"Servimos 12 millones de prendas al año y nos harían falta los 1.700 trabajadores que teníamos antes, pero nuestro coste de producción es de 24 euros por hora mientras que en China es de 1,90 euros por hora", sentencia Pons, "apenas 0,10 euros por hora si descontamos los gastos del transporte". El 20% de la producción actual de Ferry's ya procede del sureste asiático. "Tenemos un hombre en Shanghai que se ocupa de localizar proveedores y comprobar que los plazos de transporte se cumplen, estamos aprendiendo a base de bofetadas, como todos".

Frente a la competencia asiática, Ferry's mantiene 20.000 puntos de venta en toda España y más de 3.000 clientes. Y el esfuerzo de un equipo muy reducido pero empeñado en salvar el negocio. Pons, un director comercial de 31 años y un director industrial de 58 comparten la misma secretaria.

Largos pasillos conducían a un cuarto cerrado donde dos mujeres se ocupaban tradicionalmente del diseño. "Cada vez que pasaba por allí tenía la sensación de estar molestando", confiesa Pons. Ahora, tres jóvenes diseñadoras comparten espacio con los tres directores y cada una de ellas ejerce como product manager de las líneas en las que trabaja. "En enero de 2006 empezamos la campaña para primavera y verano de 2007", explica Pons. El diseño y la elaboración de prototipos desembocan en la convención de vendedores, en junio, donde los comisionistas "recibieron catálogos y muestrarios completos por primera vez en muchos años". Y esa solvencia se nota.

José Luis Pons, actual responsable de Ferry's.
José Luis Pons, actual responsable de Ferry's.CARLES FRANCESC

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