Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:Fútbol | Segunda jornada de Liga

Se impone el muro del Depor

El Mallorca cuenta con el retorno del argentino Ibagaza, pero no consigue romper la férrea contención del equipo gallego

El Mallorca estrenó la nueva denominación comercial de su estadio con un empate a cero frente al Deportivo. La afición acudió al antiguo estadio de Son Moix, rebautizado como Ono Estadi para los próximos cuatro años, con ganas de comprobar el estado de forma de Ariel Ibagaza. Se le recordaba en la isla como un jugador desequilibrante, impredecible, ajustado al canon clásico del mediapunta argentino, esa estirpe de futbolistas de baja estatura, veloces y técnicos, amantes del juego en profundidad. Hubo algo de todo eso en la actuación de Ibagaza en el día de su retorno al Mallorca.

Pero, por decisión del entrenador Gregorio Manzano, su desparpajo atacante se redujo a la media hora final. No bastó para desbordar a un Dépor compacto y sin fisuras, aunque falto a su vez de ambición ofensiva.

MALLORCA 0 - DEPORTIVO 0

Mallorca: Prats; Varela, Nunes, Ballesteros, Navarro; Jonás, Pereyra (Jordi, m. 59), Basinas, Tuni (Ibagaza, m. 59), Arango y Maxi López (Víctor, m. 73). No utilizados: Moyà, Ramis, Dorado, Kome, Jankovic y Pisculichi.

Deportivo: Aouate; Barragán, Lopo, Arbeloa, Capdevila; Coloccini, Duscher, Sergio (Filipe Luis, m. 83); Arizmendi (Cristian, m. 91), Riki (Bodipo, m. 66) y Juan Rodríguez. No utilizados: Munúa, Manuel Pablo, Rodri y Lago.

Árbitro: Megía Dávila. Mostró la tarjeta amarilla a los jugadores del equipo visitante Capdevila, Lopo y Bodipo.

Unos 18.000 espectadores en el Ono Estadi de Palma. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del ex jugador del Mallorca Josep Crespí Pizá.

Duelo en el centro del campo

Tal vez temiendo la presencia inicial de Ibagaza, el técnico deportivista, Joaquín Caparrós, erigió un muro en el centro del campo, con Coloccini, Duscher y los refuerzos puntuales de Sergio. La táctica ciñó el juego a la zona intermedia, entre las líneas de tres cuartos. En frente, el doble pivote del Mallorca, formado por Basinas y Pereyra, plantó cara, con lo que el duelo por el control de la pelota se alargó durante los primeros cuarenta y cinco minutos. El Dépor sólo merodeó la portería rival con las carreras de Riki por la izquierda, pero no halló manera de darles continuidad, y el Mallorca apareció únicamente en un par de ocasiones a balón parado. Visto el panorama, los porteros se echaron a dormir.

Para la segunda mitad, el Deportivo movió a sus jugadores en punta, liberando a Sergio de sus tareas de contención para situarlo como hombre más avanzado. El catalán se hizo notar con una volea desde la frontal del área, que obligó a Prats a revolverse para atajar el balón en dos tiempos.

Gregorio Manzano optó entonces por romper la baraja. Renovó el centro del campo con Jordi y cedió la batuta de la mediapunta balear a Ibagaza, que fue ovacionado en su entrada al terreno de juego. El argentino regaló dos pinceladas técnicas que le confirmaron, por si todavía hubiera alguna duda, como el jugador con mayor visión de juego del Mallorca. Primero inventó un globo para asistir a Maxi López, que chutó por encima del larguero, y después condujo y trenzó con maestría una contra que acabó con un disparo desviado de Jordi. Hasta el final del partido, Ibagaza activó el ataque de su equipo, dormido hasta entonces, y reivindicó su titularidad. El regreso del mediapunta es un lujo para el Mallorca. Ayer se demostró que dosificar su calidad, reducir su aportación a sólo treinta minutos por partido, sería un error.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de septiembre de 2006