La novia del gambiano agredido en Sabadell asegura que el ataque tuvo origen racista

Libertad con cargos para un detenido por amenazar gravemente a dos personas de color

El Cuerpo Nacional de Policía y el Ayuntamiento de Sabadell insistían ayer en no vincular la agresión que sufrió el joven gambiano Bakari D., de 32 años, por parte de un grupo de 15 jóvenes con causas racistas, y reiteraron que están a la espera de lo que diga la investigación policial para pronunciarse sobre la calificación del ataque. En cambio, la consejera de Interior, Montserrat Tura, manifestó el "rechazo" del Gobierno catalán ante un tipo de violencia que definió como "gratuita" y con "un discurso racista detrás". Para la compañera sentimental de Bakari D., una joven de Sabadell que acompañaba a la víctima cuando se produjo el ataque del grupo el motivo de la agresión está claro: racismo. "Creo que [la agresión] fue porque nos vieron juntos. Les daría rabia que un negro fuera con una blanca", precisa.

La novia y el agredido iban cogidos de la mano y, junto con otros dos jóvenes gambianos, salían el sábado de madrugada de un concierto programado dentro de las fiestas mayores de Sabadell y se dirigían a buscar su coche cuando inopinadamente un grupo de 15 jóvenes les asaltó. A Bakari D. le clavaron una botella rota en el pecho y de resultas de la paliza se halla hospitalizado con costillas rotas y perforación de pulmón.

La novia del gambiano sostiene que el grupo les profirió insultos racistas: "Una chica me dijo que por qué iba con un negro. Que si lo que quería era tener hijos mestizos. De puta para arriba, me dijeron de todo". La joven no encuentra palabras para describir lo que sintió en aquel momento. "Angustia, impotencia, me cuesta mucho explicarlo", señala.

Se puso en medio de la calle e intentó que parasen, sin éxito, hasta cinco coches. "Se nos había acabado la batería del móvil y no podíamos llamar para que alguien acudiera a ayudarnos. Sólo quería que alguien avisara a la policía. Nadie se paró. Los vehículos me esquivaron".

Golpes e insultos

Todo ocurrió en pocos minutos cerca del estadio de fútbol de la Creu Alta. El grupo de violentos se acercó en silencio, según consta en la denuncia presentada ante el Cuerpo Nacional de Policía (CNP), y sin mediar palabra golpearon a Bakari. Le dieron "con los puños y uno de los jóvenes cogió una botella, la rompió y le golpeó". Después empezaron los insultos. María, su compañero y los otros dos jóvenes corrieron y consiguieron llegar a su coche. Ya dentro del vehículo, la joven señala que cogió a su novio. "Estaba asustada, porque creí que se ahogaba", recuerda. Se dirigieron al hospital Parc Taulí de Sabadell.

"Los que nos atacaron no eran unos niños, tenían entre 20 y 30 años. Alguno iba vestido con pantalones de camuflaje, y había dos chicas", explica.

Bakari seguía ayer en la UCI. Según el médico de guardia, Daniel Neira, el joven gambiano tiene "contusiones, una herida en la zona lumbar derecha que no le afecta los órganos internos y costillas rotas, pero está estable y no hay ninguna complicación grave". Lo que más preocupa a los médicos es "la herida en el tórax derecho, ya que una de las costillas rotas ha perforado la pleura".

Otro de los jóvenes que iba con Bakari, que también quiere mantenerse en el anonimato, asegura que nunca antes habían tenido problemas.

Bakari D. está en España desde hace hace tres años y lleva uno viviendo en Sabadell. Está en trámites de regularización y trabaja como yesero.

Ayer se conocieron dos casos extraños protagonizados por personas de color y que también han tenido la ciudad de Sabadell como escenario. En el primero, un portavoz del CNP confirmó ayer que hacia la 1.30 horas de la madrugada del lunes una patrulla detuvo a C. F. G., de 23 años y sin antecedentes, por amenazas muy graves a dos personas de color -el Ayuntamiento de Sabadell precisó que se trataba de dos gitanos del barrio de Can Puiggener-. Según la policía, en el momento de las amenazas había testigos y los agentes pudieron actuar enseguida. El juez dejó el libertad con cargos al arrestado.

El otro caso tuvo lugar el domingo por la tarde y en él resultó herido un joven subsahariano. Según la policía, lo único que les consta es que una ambulancia tuvo que atender a un subsahariano herido en las inmediaciones del estadio de fútbol de la Nova Creu Alta. Como el herido no presentó denuncia, la policía dice no saber nada más de asunto. El Ayuntamiento de Sabadell sostiene la teoría de que este caso se trata de un accidente fortuito. Una portavoz del consistorio aseguró ayer que había un partido de fútbol y unos hooligans lanzaron botellas fuera del estadio. Una de estas botellas fue a parar, casualmente, a la cabeza del joven subsahariano.

Un joven gambiano y la novia del agredido, cubierta con una chaqueta, ayer ante el hospital Taulí.
Un joven gambiano y la novia del agredido, cubierta con una chaqueta, ayer ante el hospital Taulí.JOAN SÁNCHEZ

Un problema viejo en el Vallès

Ousman Jallow preside la Asociación Africana de Sabadell, que tiene 150 socios. Jallow asegura que el colectivo gambiano es de los más numerosos de la ciudad y relata que ha habido otras agresiones en el municipio, pero ninguna tan grave como la última. "Pasan cosas, pero pocos lo denuncian. Ni siquiera contestan cuando les insultan o les amenazan por miedo".

La violencia de los grupos neonazis es un problema viejo en el Vallès. Uno de los últimos episodios tuvo lugar en Castellar en abril cuando dos neonazis fueron detenidos por apalear al guineano Fernando Ujilguete y a dos policías locales. Uno de los detenidos, Abraham Fernández, de 22 años, acumula 18 arrestos por delitos parecidos y contra la propiedad. Nunca ha pisado la cárcel. El juez de guardia de Sabadell los dejó en libertad con cargos y sin fianza.

En Sabadell, la indignación vecinal llegó al límite en marzo del 2004. Entonces reclamaron al consistorio que condenara las agresiones y se personara como acusación, facilitase las denuncias y apoyase a las víctimas que se venían sucediendo desde hacía más de cuatro años.

Había sensación de alarma. Muchos vecinos habían sufrido insultos, vejaciones o agresiones de grupos neonazis. Antonio Simón fue de los que expresó su hartazgo. A su hijo le hirieron con una arma blanca. Desde entonces, asegura que se ha avanzado: "Vamos despacio, pero las cosas han mejorado". Simón forma parte del Pacto de la Convivencia, que integran entidades, policías, sindicatos y consistorio. Pese a los recursos puestos, Simón se manifiesta desmoralizado: "Hay juicios y no se consigue nada. En el caso de mi hijo todo se ha acabado en dos multas. Entran por una puerta y salen por otra", se lamenta. "O tienen que ir a dar palizas a Figueres para que ahí les metan en prisión", añade.

Uno de los vecinos que lleva años denunciando las agresiones es el presidente de la Asociación de Vecinos de la Concordia, Reyes Serra. Su lucha contra estos grupos neonazis lo puso en su punto de mira. El pasado enero Serra denunció que un joven, en plena calle, le apuntó con la mano en forma de pistola y le dijo que iban a por él. No fue la única amenaza. Aparecieron pintadas con su nombre acompañado de la palabra muerte y una esvástica en su barrio. Hubo un juicio. El fiscal pidió una multa de 120 euros y una orden de alejamiento para el que le amenazaba, David P., un neonazi de 21 años que gusta de tatuarse con esvásticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 04 de septiembre de 2006.

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