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Más de 3.000 vecinos de Orihuela firman contra la nueva autovía a Guardamar al temer que genere inundaciones

Los 3.110 vecinos de Orihuela que han secundado la presentación de alegaciones contra la futura autovía CV-91, que unirá la capital de la Vega Baja con Guardamar del Segura, pueden estar de acuerdo en que el nuevo eje viario mejorará la fluidez y la seguridad del tráfico que viaja desde el interior hasta el litoral de la comarca y viceversa. Pero lo que no comparten es que la doble calzada, al menos tal como se ha diseñado, suponga la instalación de "una barrera artificial más" en una zona en la que ya conviven otras carreteras y una plataforma ferroviaria. Uno de los ciudadanos que han firmado las alegaciones presentadas ayer, Pedro Ramón, explicó que los afectados temen que la autovía, cuyo firme se elevará sobre un talud de tierra con una altura "de entre 8,5 y 10 metros", agrave el riesgo de inundaciones en los barrios y pedanías junto a los que discurre, además de impedir el paso del viento de Levante.

Los vecinos disconformes con el proyecto proclamaron su preferencia por el trazado que aparecía "en el Plan de Acción Territorial" de la Vega Baja, y que discurría cerca del hospital comarcal y de Almoradí antes de llegar a Guardamar. "Ahora pretenden que pase por Jacarilla, Vistabella y Benejúzar, dando una vuelta en forma de 'u'. Es como dirigirse a Madrid para ir a Barcelona", criticó Ramón. Los ciudadanos contrarios a la obra tampoco agradecen que la infraestructura pase "a 700 metros del casco urbano de Orihuela, cuando en la propuesta original estaba a un kilómetro". Aún les disgusta más que la autovía se sitúe "prácticamente pegada" a varias viviendas del Camino Viejo de Callosa. "Además, partirá por la mitad las pedanías de Correntías y Molins", añadieron. En cuanto al problema de las riadas, recordaron que el Plan de Acción Territorial contra el Riesgo de Inundaciones en la Comunidad Valenciana, el Patricova, "aconseja que no se construyan infraestructuras transversales a las avenidas de agua, porque es más seguro que sean perpendiculares". Frente a estos problemas, los vecinos plantean otra alternativa a la Generalitat: "Que expropien lo que tengan que expropiar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de septiembre de 2006