Mundial de baloncesto 2006Columna
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La final espera

Ya estamos en las semifinales. La selección lituana no fue rival para los españoles, que volvieron a demostrar que están a un nivel muy superior al de otras selecciones que en anteriores campeonatos resultaban muy difíciles de ganar -Alemania, Serbia y Montenegro o la de ayer, Lituania-. El partido fue más de lo mismo. España, con su quinteto titular, salió muy centrada, imponiendo su mayor calidad y dejando claro que no era día de sorpresas. Antes del descanso los lituanos arrojaron la toalla. Macijauskas, su estrella, acabó el partido con cero puntos -he visto muchos partidos suyos y no recuerdo ninguno así-. Felipe Reyes volvió a jugar y no se resintió de su lesión. Pepu quiere recuperarle consciente de su importancia en los relevos.

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El rival de las semifinales será Argentina, que cumplió con su condición de favorito y arrasó a una decepcionante Turquía, que enseñó su peor cara en lo que va de campeonato. Los argentinos parecen haber recuperado el nivel competitivo que les ha dado tantos éxitos en los últimos años. El partido promete ser la primera prueba real del potencial de España. Sin embargo, hay que ser optimistas. Argentina aún no ha jugado al nivel de nuestra selección. Aunque es un rival temible por la calidad de sus jugadores, la dinámica de los equipos en el campeonato es diferente. España ha ganado todos los partidos con mucha superioridad y no ha bajado el ritmo en ningún momento. Todos sus jugadores han participado y todos han ido a más.

Los albicelestes, aun ganando todos sus partidos, han sufrido más de lo que se esperaba. Han jugado a rachas y han creado dudas que pueden aparecer en los momentos delicados.

España mantiene un ritmo muy alto de juego durante todo el partido. Tanto en intensidad defensiva -con Carlos Jiménez como baluarte, siempre está donde hace daño- como en opciones de ataque somos superiores a los argentinos.

El ambiente y el espíritu de equipo, que también juegan, son inmejorables. Pau y compañía transmiten una confianza que hace que nos sintamos y seamos favoritos ante la poderosa selección argentina. La final espera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 29 de agosto de 2006.

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