Cartas al director
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Muertos de segunda

El pasado 11 de agosto se cumplió un mes del atentado que asesinó a 200 personas en trenes de Bombay el 11 de julio. Durante esas cuatro semanas apenas hemos sido informados del impacto de los atentados (más allá de una supuesta vuelta a la normalidad casi al día siguiente) en la ciudadanía india, ni se ha seguido desde los medios de comunicación españoles las investigaciones sobre la autoría, ni, mucho menos, hemos conocido la evolución de los centenares de heridos. A los dos o tres días del atentado, dejó de interesar a nuestros medios, como si los muertos indios fueran menos muertos; como si en un país subdesarrollado y pobre estos atentados formaran parte del paisaje como muestra la rapidez con la que vuelven a la normalidad.

Estamos acostumbrados a que algunos acontecimientos son sólo conmemorados en las fechas concretas que nos recuerdan lo que en su momento nos impactó.

Pues bien, ni por ésas. Se cumplió un mes de un atentado tan bestial como los que (con desgraciada similitud) se han producido en Occidente y la fecha no ha merecido siquiera un artículo recordatorio. Pero la coincidencia de la fecha con la desarticulación de una trama a la que se le adjudica intenciones terroristas ha hecho que nos impacte especialmente que un artículo en EL PAÍS del 11 de agosto subrayara "el hecho de que hoy sea día 11, dígito tristemente famoso tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y del 11 de marzo de 2004 en Madrid (...)". Parece que los atentados del 11 de julio no contribuyeron a hacer tristemente famosa a la cifra 11. Asimismo, en el cuadro que ilustra el artículo se hace un recuento de Las amenazas terroristas más graves en Reino Unido en el mundo. Las elegidas como más graves en el mundo no británico no incluyen, inexplicablemente, los atentados de Bombay y sí otros que siendo también gravísimos causaron menos víctimas.

No podemos entender qué prejuicios llevan a no tener en cuenta los atentados de Bombay, pero deseamos que dejen de interesar tan poco las catástrofes en que no hay occidentales (autóctonos o turistas) entre las víctimas. Que el 11 de julio también sea un 11-J, como si hubiera sido en Occidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de agosto de 2006.

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