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Necrológica:

Guillermo Martín, guitarrista de rock

Tocó con Desperados, Urrutia y Loquillo

Guillermo Martín, el más solicitado de los guitarristas españoles de rock clásico, falleció el viernes 18 de agosto en Zaragoza. Madrileño de 43 años, se dio a conocer con Desperados y posteriormente aportó su sabiduría y buen humor a figuras como Andrés Calamaro, Jaime Urrutia o Loquillo.

Las evocaciones de Guillermo Martín son unánimes: los que le trataron hablan de un raro caso de músico sin enemigos, un ser humano positivo que animaba cualquier situación y, por supuesto, un paradigma de la escuela clásica del rock. Urge especificar: Guille militaba en el rock and roll, esa línea estética que preside Keith Richards y que en España inauguró Pepe Risi, el fundador de Burning.

Había nacido en Madrid el 21 de julio de 1963. De formación autodidacta, dominó el piano antes de pasarse a la guitarra. A la vera de su hermano mayor, el cantante Fernando Martín, militó en Números Rojos, banda sombría que destacó en el concurso Villa de Madrid.

Los Martín cambiaron de orientación en 1985 con Desperados, propuesta insólita en el Madrid de la movida: se quería volver a conectar con la tradición de Lone Star y otros conjuntos de rock barrial de los sesenta, un empeño que implicaba recuperaciones de temas, diseño retro y una actitud sanamente gamberra.

Desperados aportaba raíces hispanas al underground rockero de Malasaña (en uno de sus locales más representativos, La Vía Láctea, Guillermo ejerció de pinchadiscos). Hasta 1991, grabaron cuatro elepés más un quinto disco que permanece inédito. Para entonces, Guillermo ya estaba conectado con la fértil colonia de músicos argentinos afincados en Madrid: tocó el bajo en el debut de Los Rodríguez. Participó en aventuras de Ariel Rot (The Rota), Andy Chango y, sobre todo, la etapa más productiva de Andrés Calamaro.

Con su hermano Fernando, crítico musical de EL PAÍS, volvió a juntarse en los Neverly Brothers, agrupación cuyo nombre revelaba su espíritu juguetón, versión castiza del pub rock londinense; su disco de 1997 contaba con invitados tan variados como Cristina Lliso y el propio Calamaro.

Cuando Andrés se alejó del directo, Guillermo encontró inmediato acomodo en la banda de Jaime Urrutia y, significativamente, en el gang de Loquillo. Este último precisa que "no era un músico contratado sino un miembro oficial de Los Trogloditas, a todos los efectos. En nuestro mejor obra, Hermanos de sangre, su categoría queda evidente tanto en la parte eléctrica como en la acústica".

El currículo profesional de Guille Martín no se agota en los nombres citados: dejó su marca en La Frontera, Pereza, Bunbury y apoyando a grupos emergentes de Zaragoza. En esa ciudad se instaló en 1999, al casarse con Gaby Añaños. Allí superó el primer embate del cáncer y allí luchó valientemente contra la enfermedad hasta ayer. Sus amigos y colegas le cuidaron hasta el último momento: vía teléfono móvil, escuchó el rotundo concierto de The Who en la capital aragonesa, al que ya no pudo acudir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de agosto de 2006