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Entrevista:PABLO BRAVO | Embajador para el Año de España en China

"España quiere tener en China intereses permanentes"

A sus 63 años, Pablo Bravo se ha hecho cargo del reto que supone la celebración en 2007 del Año de España en China, oportunidad que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pretende utilizar para impulsar la presencia empresarial española en ese país. Según el embajador, para los empresarios "China debe pasar de ser un mercado de oportunidad a un socio, donde tener intereses permanentes y con el que se establezca una complicidad".

La decisión de celebrar el Año de España en China se adoptó, a propuesta de Pekín, durante la visita oficial del presidente Hu Jintao a Madrid en noviembre pasado. Los dos países destacaron entonces la importancia que conceden a sus relaciones bilaterales, lo que llevó a la firma de un acuerdo de asociación estratégica, como los rubricados por Pekín con Francia, Alemania, Reino Unido y Canadá.

"Queremos impulsar la gastronomía y que 2007 sea el año del cerdo ibérico en China"

Bravo llega aupado por el éxito que cosechó en la Exposición Universal de 2005 en Aichi (Japón) el pabellón español, que se convirtió en un icono de la Expo y el lugar extranjero más visitado. En él, como se hará ahora en China, se celebraron centenares de actos culturales, promovidos por el Estado y las distintas comunidades autónomas.

Pregunta. ¿Cuál será su misión?

Respuesta. Coordinar todas las iniciativas y esfuerzos que comienzan a poner en marcha los distintos ministerios -desde Exteriores a Fomento, pasando por Industria y Cultura- para realzar la imagen de España en China. Contribuirán también otras entidades estatales como el museo del Prado y Casa Asia y trataremos de implicar al mayor número de empresas.

P. ¿Qué supone este Año de España?

R. China ha sido la gran asignatura pendiente de España y, aunque los últimos Gobiernos se han dado cuenta de que en este país se juega el futuro, Zapatero quiere colocar definitivamente a China en su agenda. De ahí, el nuevo Plan Asia y su articulación en tres países clave: China, Japón e India.

P. ¿Y Pekín que espera de esta celebración?

R. China está descubriendo en España una potencia de grado medio, con una gran cultura y una lengua hablada en casi toda América Latina. Además, las sinergias que España mantiene con esos países le conceden una cierta capacidad de interlocución.

P. ¿Hablamos de relaciones triangulares?

R. China no necesita ir a América Latina de la mano de España pero la triangulación se revela cada día más beneficiosa. España es un puente y evidentemente un interlocutor privilegiado, lo que sin duda facilita los contactos.

P. ¿Cuantas empresas españolas hay ahora en China?

R. Apenas 450. De ahí, que el Gobierno pretenda que la ventana que abre esta celebración favorezca una mayor presencia empresarial española. China celebra ahora el año de Italia y 2005 fue el año de Francia, países que tienen 1.500 y 2.000 empresas respectivamente, además de una larga experiencia en China. De ahí, el reto que supone tomar la antorcha dejada por ellos.

P. Hablando de antorchas ¿habrá una cooperación deportiva con vistas a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008?

R. Sí. En realidad, 2007 es considerado por China un año de relevancia estratégica debido al enorme interés que tiene en hacer de sus primeros Juegos un acontecimiento histórico. Este entusiasmo favorece el acercamiento a España como país que celebró con éxito en un mismo año los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, en 1992, y cuya experiencia estudia detalladamente.

P. ¿Cómo comenzarán las celebraciones?

R. Según el calendario chino, el próximo febrero empieza el año del cerdo, símbolo del buen vivir. Nosotros queremos aprovecharlo para apoyados en Ferran Adrià y con la carta de presentación que suponen nuestros vinos, aceites y jamones, impulsar nuestra gastronomía y convertir 2007 en el año del cerdo ibérico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de julio de 2006