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VERANO 2006

Dos redes sociales promueven hospedaje gratuito en cualquier parte del mundo

Más de 250.000 jóvenes se prestan un sofá para dormir a través de las páginas de CouchSurfing.com y albergue en HospitalityClub.org - Proyectos sin ánimo de lucro ni publicidad, se mantienen con donaciones voluntarias

Es el sueño de todo viajero escaso de presupuesto: escoger un lugar de destino, conocer a gente local que haga de guía, te muestre los secretos y cultura del país y, además, te ofrezca su casa para alojarte sin pagar ni un euro.

Internet ya lo hace posible. Más de 250.000 jóvenes en 200 países organizan sus vacaciones de verano y escapadas a través de CouchSurfing.com y HospitalityClub.org, dos redes sociales que conectan a viajeros de todo el mundo con aquellos dispuestos a ofrecerles un lugar donde dormir.

CouchSurfing (surfeo de sofás, en su traducción del inglés) es la más joven de las dos comunidades. Creada en enero de 2004 por Casey Fenton, un consultor de New Hampshire (EE UU), cuenta con más de 90.000 usuarios, de ellos 1.000 en España. Sandra Montes es uno de ellos: "No me gusta ser una turista más; me gusta conocer los sitios desde dentro y enseñar a la gente cómo vivo yo en Barcelona". Dicho y hecho. En tan sólo dos meses, por el sofá de esta sevillana de 24 años, afincada en Barcelona han pasado dos turistas holandeses y una francesa y en agosto le tocará el turno a un austriaco. "Yo he visitado Pisa y Florencia alojándome en casa de couchsurfers y ha sido maravilloso, acabas conectando con la gente como si la conocieras de toda la vida".

HospitalityClub.org, la otra comunidad de viajeros más veterana, creada en agosto de 2000 por el estudiante alemán Veit Kuehne, ha logrado atraer a 170.000 personas en todo el mundo, 4.000 en España. Muchos de ellos, como el colombiano Gabriel Saiz, de 22 años, se conectan a ambas comunidades. Él ha alojado en su piso de Barcelona a tantas personas que ha perdido la cuenta: "Unas 15 o 20, de todas las nacionalidades, desde Alemania o Noruega a Estados Unidos, y siempre fantástico".

Viajar con lo puesto utilizando estas redes sociales es simple: basta con construir un perfil personal, incluyendo una foto, aficiones, manías, etcétera. Ambas disponen de un servicio de correo electrónico con el que enviar y recibir peticiones y medidas de seguridad para evitar malas experiencias.

En CouchSurfing se puede puntuar a los usuarios y comentar cómo ha sido la convivencia, mientras que en HospitalityClub los viajeros están obligados a enseñar el pasaporte.

Los dos nacieron y se mantienen como proyectos sin ánimo de lucro, sin publicidad ni cuotas, sólo con las donaciones voluntarias de sus miembros. Ha sido precisamente la falta de financiación la que ha causado algunos problemas. Hace tan sólo unas semanas, un error fatal en las bases de datos de CouchSurfing forzó a sus fundadores a cerrar temporalmente la página. Sin embargo, los miles de correos y llamadas de usuarios ofreciendo ayuda, lograron reestablecer el servicio en sólo ocho días, lanzando incluso una segunda versión mejorada de la web.

Atendiendo al entusiasmo de los viajeros, muchos creen que es cuestión de tiempo para que alguno de los grandes, como MySpace, se decida a comprar o desarrollar una idea similar. Mientras tanto, y a falta de un modelo de negocio, los creadores de estas redes han conseguido potenciar una nueva forma de turismo joven. Para viajeros como Sandra Montes no hay duda: "Incluso si pudiera permitirme siempre un hotel, seguiría viajando de esta manera".

COUCHSURFING: http://couchsurfing.com HOSPITALITYCLUB:http://hospitalityclub.org

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de julio de 2006