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INÉS SABANÉS / Portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Madrid

"Todavía me reconozco en el espejo"

Con 53 años y tres hijos, le encanta hablar con la gente de la calle, con la que se enrolla igual en una obra municipal que ante una caña. Muchas de sus reflexiones, incluso políticas, las hace planchando. Es indecisa. Intenta ser coqueta, pero no le sale. Le gustan los objetos de papelería y los zapatos. Parte de su corazón está con los saharauis

Pregunta. La echan de las listas. Izquierda Unida de Madrid no cree en Dios.

Respuesta. Dios no tiene nada que ver [risas]. Son decisiones de organización, y yo seguiré en política.

P. ¿Es siempre tan educadita para todo?

R. Pues casi siempre. Procuro no ser estridente. A veces incluso soy demasiado educadita.

P. Llamazares le ha echado un cable. ¿Como portavoz mandará más?

R. Yo creo que trabajaré más, no tengo muy claro si mandaré más. Tampoco es mi opción principal.

P. ¿Quitan parte del pastel a Rosa Aguilar porque le falta un cuarto de hora para irse al PSOE?

R. En absoluto. Sigue teniendo exactamente las responsabilidades institucionales y de coordinación ejecutiva.Yo haré de portavoz de la permanente. Y me consta que ella se está dejando la piel por y para IU.

P. ¿Y a usted cuánto le falta para irse al PSOE?

R. Toda una vida. Izquierda Unida es mi proyecto.

P. ¿Hay mucho dinosaurio en la coalición?

R. En todas los hay. Pero de los nuestros no voy a citar nombres. ¿Quiere que me la juegue más?

P. ¿IU se inmoló en las generales por el voto útil al PSOE o el resultado fue sin querer?

R. Yo creo que luchamos con toda la fuerza por una causa y una resistencia. No merecimos las consecuencias.

P. La "militancia de oro", que dice Llamazares, ¿acabará cabiendo en un taxi?

R. No [ríe]. Somos muchos más de los que aparentamos, aunque menos de los que necesitaríamos.

P. Dé leña al alcalde Gallardón.

R. Tiene la política de derechas más dura y más disimulada que yo he conocido. Es una imagen prefabricada con un lenguaje amable.

P. Dé leña al Gobierno.

R. Tras una etapa de reformas imprescindibles y valientes, busca a su derecha -en fuerzas nacionalistas de derechas- alianzas más cómodas que una izquierda beligerante, alternativa y radical. Tendría que mirar a quienes en su momento le dieron la confianza. Y cambiar en las políticas económicas, fiscales y laborales.

P. Y ahora, zúrrele a IU.

R. Es mi proyecto y soy incapaz de darle caña. Si se la doy, lo hago en su interior.

P. Autocrítica, ni mijita.

R. Autocrítica la hago donde la tengo que hacer. Pero para mí Izquierda Unida es un proyecto imprescindible.

P. ¿Quién le fascina más: Trini Jiménez o Ana Botella?

R. A mí me cuesta mucho que alguien me fascine. Fascinación, ninguna de las dos. Respeto por su trabajo, desde la discrepancia profunda en un caso y desde la diferencia en otro.

P. Malas lenguas dicen que prefiere a Botella.

R. Pues son muy malas lenguas. En lo personal no me vinculo casi nunca, porque la política tiene necesariamente que marcar distancias. Si no, sufres mucho; y bastante tengo con lo mío.

P. Cuando jugaba al balonmano en el Atlético de Madrid era peleona. ¿En política es igual?

R. Siempre fui mejor defensora que atacante, y creo que en política sigo la misma estrategia. Y no es buena.

P. Una catalana en Vallecas: ¿mezcla de seny y cheli?

R. Eso dice mi familia cuando me escucha hablar, ja, ja. Madrid es una ciudad que me fascinó desde que llegué, a los 17 años. Y tengo un mestizaje muy profundo.

P. ¿Su político favorito en IU?

R. Puesta a ser políticamente correcta, pues Gaspar. También Rosa Aguilar.

P. ¿Y fuera?

R. Pablo Castellano. Siempre me impactó mucho, aunque al final tuvimos desencuentros muy fuertes. De los actuales, me gustan María Teresa Fernández de la Vega y Uxue Barkos, la diputada de Nafarroa Bai.

P. ¿Cómo vería una colaboracioncita con Murdoch, Rotschild o el Banco Mundial?

R. Imposible.

P. Tiene fama de conservar el corazón por encima de la política.

R. Todavía me reconozco cuando me miro en el espejo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de julio de 2006